jueves, 14 de marzo de 2013

Cáncer de hígado.





Factores de riesgo: que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer primario de hígado incluyen:

·        Hepatitis: es una inflamación del hígado causada por una infección viral. Un virus diferente causa cada uno de los seis tipos de hepatitis (A, B, C, D, E y G). La hepatitis B y Hepatitis C son responsables de la mayoría de los casos de carcinoma hepatocelular. La hepatitis A no aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de hígado.
·        Cirrosis: son las cicatrices de las células del hígado que tiene varias causas. En Estados Unidos, las causas más comunes de cirrosis son la hepatitis C y el abuso de alcohol. En Estados Unidos del 50 al 70% de los cánceres están asociados con la cirrosis.
·        Contacto directo con cloruro de vinilo (cloruro de polivinilo o PVC): este químico usado para la fabricación de algunos tipos de plásticos, como tubería de PCV, ha sido asociado con el carcinoma hepatocelular en algunos estudios.
·        Exposición a arsénico: un químico usado como conservantes de madera, herbicidas, insecticidas y para la fabricación de aleaciones de metal vítreo. El agua potable en algunos lugares está contaminada con arsénico; además puede estar presente en depósitos naturales de minerales.
·        Esteroides anabólicos: son hormonas masculinas usadas para tratar ciertas condiciones, y en ocasiones usadas ilegalmente por los atletas para mejorar su rendimiento. El uso prolongado de estos esteroides podría aumentar el riesgo de cáncer de hígado.
·        Consumo de tabaco: aumenta la probabilidad de desarrollar otros cánceres que pueden diseminarse al pulmón, incluidos los cánceres de pulmón, colon y páncreas. Se desconoce si existe una relación directa entre el consumo de tabaco y el cáncer de hígado.



domingo, 3 de marzo de 2013

La aspirina prolongaría la vida de los pacientes mayores con cáncer de colon.


Los adultos mayores con cáncer de colon que tomaron una dosis diaria de aspirina tendieron a vivir más que los que no utilizaron el fármaco, según indica una nueva investigación.

Aunque se necesitan más estudios para replicar ese resultado, la información se suma a las pruebas que asocian el uso de aspirina con una mayor supervivencia de los pacientes oncológicos.

Por ahora, las guías clínicas recomiendan una dosis baja de aspirina para prevenir la enfermedad cardíaca, pero no para prevenir o tratar el cáncer.

El nuevo estudio, publicado en Journal of the American Geriatrics Society, incluyó más de 500 pacientes con cáncer de colon de Holanda; todos tenían más de 70 años. Más de 100 tomaron una dosis infantil de aspirina para proteger el corazón después de que se les diagnosticara el cáncer.

Durante el período 1998-2007, la tasa de mortalidad de ese grupo fue un 50 por ciento menor que en la cohorte que no tomaba aspirina. El efecto fue aún mayor en aquellos con cáncer avanzado y en los que no recibían quimioterapia.

Para los autores, cualquier estrategia que prolongue la supervivencia de los adultos mayores con cáncer de colon sería bienvenida porque no existe consenso en el uso de quimioterapia.

Un estudio publicado en octubre en New England Journal of Medicine había sugerido que el tratamiento con aspirina prolongaría la vida de los pacientes con tumores de colon que poseen una mutación genética específica.

Pero se necesitarían estudios aleatorizados más rigurosos para replicar los resultados de los estudios observacionales.

"Estamos bastante seguros de que existe un efecto real, pero ignoramos su magnitud", dijo el doctor Gerrit Jan Liefers, del Centro Médico de la Universidad de Leiden, en Holanda, y coautor del nuevo estudio.

Una limitación de la investigación es que analizó la información de las recetas entregadas a los pacientes y no del uso real de la aspirina (en Holanda, la aspirina infantil para prevenir cardiopatías no es de venta libre).

Los autores consideran posible que los efectos cardiovasculares de la aspirina ayudaran a los pacientes a vivir más, aunque eso no podría explicar la gran diferencia en las tasas de mortalidad.

Además, existirían diferencias entre los grupos que los autores pasaron por alto y que podrían haber influido en la supervivencia de los usuarios de aspirina.

Para Liefers, se desconoce cómo la aspirina actuaría contra el cáncer de colon. Una vía de acción probable es el bloqueo de la enzima ciclooxigenasa-2 (COX-2), que media en los procesos de inflamación y se expresa en alrededor del 70 por ciento de los tumores de colon.

Boris Pasche, director de la División de Hematología y Oncología de la University of Alabama, en Birmingham, consideró que sería útil determinar a quién beneficiaría el tratamiento y quién podría saltearlo.

"Es un fármaco bastante benigno, pero con efectos adversos", como sangrados gastrointestinales y cerebrales, señaló, y recomendó que los pacientes conversen con sus médicos sobre la utilidad de empezar a tomar aspirina.

"El estudio respalda el concepto, pero necesitamos un estudio aleatorizado", aseguró Pasche.

FUENTE: Journal of the American Geriatrics Society, online 23 de noviembre del 2012

La astronomía a la caza de tumores malignos. (Cáncer)



La misma herramienta para analizar datos de la galaxia se puede usar en la oncología.

¿Qué tienen en común un astrónomo y un oncólogo? En principio, estas dos profesiones parecieran ser de mundos completamente diferentes. Unos observan las partes más lejanas de la galaxia y otros examinan los cambios más pequeños en nuestro cuerpo para detectar la presencia de algún cáncer.

Sin embargo, en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, el trabajo de identificar las estrellas más lejanas se está usando para fines médicos: ir a la caza tumores.

Allí, los astrónomos están ayudando a los oncólogos a descubrir y hacer un seguimiento a proteínas ligadas a cánceres agresivos.

"Estamos usando técnicas de análisis de imágenes desarrolladas en astronomía para analizar lo que vemos a través del microscopio", le explica a la BBC Nicholas Walton, del Instituto de Astronomía de Cambridge.

La idea de interrelacionar distintas disciplinas surgió hace dos años en esta ciudad universitaria inglesa. Desde entonces, Walton señala que varias charlas informales lo llevaron a concluir que sus herramientas también pueden ser usadas por oncólogos.

"Rápidamente nos dimos cuenta que así como la astronomía tiene que lidiar con grandes cantidades de datos, y hacer análisis muy precisos a partir de ello, los investigadores de cáncer también, esta vez microscópicas", cuenta Walton.

"(Los oncólogos) tenían un gran problema de avalancha de datos -por decirlo de alguna forma- y nosotros teníamos técnicas que hemos desarrollado durante muchos años que podían ser potencialmente útiles sin tener que hacer grandes cambios".

Trabajo de hormiga

El programa que usan los astrónomos puede agilizar la obtención de resultados de estudios sobre el cáncer.

Mucho del trabajo de investigación sobre el cáncer se basa en el reconocimiento de patrones, lo que significa observar miles de imágenes a través de un microscopio. "Si te sientas a ver todas esas imágenes, lleva muchísimo tiempo y se convierte en una especie de embudo para producir resultados", le dice a la BBC Elena Provenzana, del departamento de patología de la universidad.

"Este tipo de tecnologías permite que un computador haga el análisis mucho más rápido de lo que yo pueda hacerlo", agrega.

Si bien esta tecnología no fue concebida para el trabajo que explica Provenzana, el astrónomo señala que lo "increíble" de este proyecto es que el tipo de imágenes que ven de la galaxia a través de un telescopio son muy similares a las que observa la especialista en el microscopio.

"Me gusta pensar que mientras mi trabajo cotidiano es cazar las supernovas más distantes y descubrir energía oscura, ahora puedo ayudar a los oncólogos a mejorar las tasas de sobrevivencia de cáncer", dije Walton.

La doctora Provenzana está segura de la gran diferencia que hará este tipo de herramientas en futuras investigaciones y análisis de resultados de pruebas clínicas.

"Podremos obtener resultados mucho más rápido e identificar a pacientes (con cáncer) más temprano".

El cese del tabaquismo antes del tratamiento quirúrgico, en pacientes con cáncer, conlleva a tasa mayor de éxito en el resultado final del tratamiento.


Los pacientes con cáncer de pulmón y de cabeza y cuello que fumaban antes del tratamiento quirúrgico tienen más probabilidades de recaídas que los que han suspendido el hábito antes de la intervención quirúrgica, dicen investigadores del Moffitt Cancer Center. Descubrieron que se necesitan medidas para evitar la recaída del tabaquismo inmediatamente después del tratamiento quirúrgico a fin de ayudar a evitar las recaídas.

El estudio fue publicado en un número reciente de la revista Cancer.

«El tabaquismo de cigarrillos es causa de 30% de todas las muertes relacionadas con cáncer», dijo la autora para correspondencia del estudio Dra. Vani Nath Simmons, PhD, miembro asistente del Programa de Resultados en Salud y Conducta en Moffitt. «Las neoplasias malignas de la cabeza y el cuello así como del pulmón están muy vinculadas al consumo de tabaco. Muchos pacientes con estas neoplasias malignas intentan dejar de fumar cuando se les establece el diagnóstico. Sin embargo, se ha prestado poca atención al analizar cuánto éxito tienen los pacientes para dejar de fumar y qué es lo que pronostica quién probablemente reanudará el tabaquismo. Esto es muy preocupante para los pacientes con cáncer debido a que el tabaquismo persistente pueda estar relacionado con recidiva de cáncer, complicaciones del tratamiento del cáncer, segundos tumores primarios y calidad de vida más deficiente».

Según el coautor del estudio, Dr. Thomas H. Brandon, PhD, director del Programa de Investigación e Intervención sobre el Tabaco en Moffitt: «Sólo en algunos estudios se han analizado factores relacionados con la recaída del tabaquismo en pacientes con cáncer de la cabeza y el cuello o cáncer de pulmón, y esta información es necesaria para implantar medidas que eviten la recaída del tabaquismo en esta población»

El objetivo de este estudio es analizar las trayectorias del tabaquismo en pacientes con cáncer de pulmón y de cabeza y cuello durante 12 meses después del tratamiento quirúrgico y valorar los posibles factores pronósticos de recaídas del tabaquismo.

Los participantes en el estudio fueron incorporados de las clínicas Moffitt. Los pacientes habían dejado de fumar poco antes o inmediatamente después de la intervención quirúrgica. Se valoró la conducta relativa al tabaquismo a los 2, 4, 6 y 12 meses después de la intervención quirúrgica.

«Observamos que las tasas de recaídas variaban en grado significativo dependiendo de los antecedentes del tabaquismo antes de la intervención quirúrgica», explicó Simmons. «Sesenta por ciento de los pacientes que fumaban durante la semana previa a la intervención quirúrgica reanudaron el tabaquismo después, en comparación con una tasa de recaídas de 13% para los que habían dejado de fumar antes de la intervención quirúrgica».

Dadas las tasas de recaída significativamente más bajas en los pacientes que dejan de fumar antes del tratamiento quirúrgico, el cese del tabaquismo debiera fomentarse cuando se establece el diagnóstico, dijeron los investigadores. Puesto que casi todas las recaídas ocurrieron poco después de la intervención quirúrgica, señalan que es importante la ayuda para el cese del tabaquismo antes y después de la operación.

Los investigadores también descubrieron que factores como los grandes temores con respecto a la recidiva del cáncer, la mayor propensión a la depresión y menos confianza en su capacidad para dejar de fumar pronosticaban la recaída del tabaquismo.

«Los pacientes con cáncer están muy motivados para dejar de fumar, de manera que el establecer el diagnóstico de cáncer puede considerarse como un “momento de lección” en el cual aplicar medidas para el cese del tabaquismo y la prevención de las recaídas», dijo Brandon.

«Los pacientes con cáncer deben saber que nunca es demasiado tarde para dejar de fumar», dijo Simmons. «Desde luego, sería mejor si dejasen de fumar antes de presentar cáncer; pero con excepción de esto, debieran dejar de fumar lo más pronto después que se les establece el diagnóstico. Y con un poco de ayuda, no hay motivo para que no tengan éxito».

El financiamiento para este estudio fue proporcionado por la beca RO CA 126409 del National Cancer Institute y la Fundación Miles for Moffitt.

Bibliografía

Moffitt Cancer Center (2013, January 23). Smoking cessation more successful for cancer patients who quit before surgery. ScienceDaily. Obtenido el 29 de enero de 2013,

Se identificaron genes que pueden revelar los pronósticos de pacientes con cáncer y que ayudarán a desarrollar nuevas pruebas diagnósticas y tratamientos.



En los últimos años se ha considerado que una serie selecta de genes podría revelar los pronósticos de los pacientes con cáncer. Sin embargo, en un estudio publicado el año pasado en que se analizaron los casos de cáncer de mama se observó que la mayor parte de estas «firmas de pronóstico» no eran más exactas que las series de genes fortuitos para determinar los pronósticos del cáncer. Si bien muchos consideraron esto como una decepción, los investigadores del Beth Israel Deaconess Medical Center (BIDMC), el Dana-Farber Cancer Institute y el Institut de Recherches Cliniques de Montreal (IRCM) vieron esto como una oportunidad para concebir un nuevo método de identificar series de genes que podrían tener un valor pronóstico más importante.

Dirigidos por el Dr. Andrew Beck, Director de Laboratorio de Investigación de Epidemiología Molecular en el BIDMC, el equipo ha creado el SAPS (Análisis de Importancia de Firmas de Pronósticos), un nuevo algoritmo que utiliza tres criterios específicos para identificar con más exactitud firmas de pronóstico relacionadas con la sobrevida de los pacientes.

Sus resultados, el análisis más extenso de esta clase que alguna vez se haya realizado, se comunican en un número reciente publicado en la versión en línea de la revista científica PLOS Computational Biology.

«El algoritmo SAPS utiliza tres criterios específicos,», explica Beck, quien también es Profesor Asistente de Patología en la Harvard Medical School. «En primer lugar, la serie de genes debe estar enriquecida para genes que se relacionan con la supervivencia. Además, la serie de genes debe distinguir a los pacientes en grupos que muestran diferencias en la sobrevida. Por último, también debe tener un desempeño significativamente mejor que series de genes fortuitos en estas tareas».

En el nuevo estudio, el equipo científico aplicó el algoritmo SAPS a los datos de características de expresión de genes del autor principal del estudio Benjamin Haibe-Kains, PhD, Director de Laboratorio de Bioinformática y Genómica Computacional en el IRCM y Profesor de Investigación Asistente en la University of Montreal. La primera serie de datos se obtuvo de 19 estudios de cáncer de mama publicados (incluidos aproximadamente 3.800 pacientes) y la segunda comprendió 12 estudios de características de expresión de genes publicados sobre el cáncer ovárico (incluidos datos de aproximadamente 1.700 pacientes).

Cuando los investigadores utilizaron el SAPS para analizar estas firmas de pronóstico previamente identificadas en el cáncer de mama y de ovario, descubrieron que sólo un pequeño subgrupo de las firmas que se consideraron estadísticamente significativas conforme a las mediciones normales, también lograban la significación estadística al valorarse mediante el algoritmo SAPS.

«Nuestro trabajo muestra que cuando se utilizan las relaciones de pronóstico para identificar firmas biológicas que favorecen el avance del cáncer, es importante no atenerse únicamente a una relación de una serie de genes con la sobrevida del paciente», dice Beck. «Una serie de genes puede parecer importante con base en su relación con la sobrevida, cuando en realidad no tiene un desempeño significativamente mejor que los genes fortuitos. Esto puede ser un problema importante, ya que puede originar conclusiones falsas con relación a la importancia biológica y clínica de una serie de genes».

Al utilizar el algoritmo SAPS, Beck y sus colaboradores descubrieron que podían superar este problema. El procedimiento SAPS garantiza que una serie de genes de pronóstico importantes no sólo se relaciona con la sobrevida del paciente sino también tiene un desempeño significativamente mejor que las series de genes aleatorias», dice Beck. Su equipo reveló nuevas firmas de pronóstico en subtipos de cáncer de mama y cáncer de ovario y demostró una semejanza notable entre las firmas en el cáncer de mama y el cáncer de ovario sin expresión de receptor de estrógeno, lo que indica nuevas dianas terapéuticas compartidas para estas neoplasias malignas invasivas.

Los hallazgos también indican que las firmas de pronóstico identificadas con SAPS no sólo ayudarán a prever los pronósticos de los pacientes sino también podrían ayudar a crear nuevos fármacos antineoplásicos. «Esperamos que los marcadores identificados en nuestro análisis esclarezcan nuevos conceptos sobre las vías biológicas que favorecen el avance del cáncer en los subtipos de cáncer de mama y ovario y algún día permitirán mejoras en el diagnóstico y el tratamiento dirigidos», dice Beck. «También esperamos que el método resulte ampliamente útil para otros investigadores». Con este propósito, al equipo le gustaría crear una herramienta accesible en Internet que permita a los investigadores con escaso conocimiento de software y programación estadística para identificar series de genes significativamente relacionadas con los pronósticos del paciente con diferentes enfermedades.

«También tenemos pensado liberar pronto un paquete de software, que incluye todos los códigos y documentación correspondiente de nuestra línea de producción de análisis», añade Haibe-Kains. «Esto permitirá a otros reproducir por completo nuestros resultados y a la vez permitirá a bioinformáticos y especialistas en biología computacional asumir y potencialmente adaptar y mejorar nuestra producción para abordar nuevos aspectos importantes en biomedicina».

Beck y sus colaboradores en la actualidad están investigando más para validar las firmas de pronóstico que identificaron en las neoplasias malignas de mama y ovario, con la esperanza de acercarlas a la clínica a través de la creación de nuevos diagnósticos y tratamiento. Señala: «También estamos extendiendo nuestro enfoque a otras neoplasias malignas frecuentes que carecen de firmas de pronóstico robustas»

Bibliografía

Los coautores del estudio fueron los investigadores del BIDMC Nicholas Knoblauch, Marco Hefti, Jennifer Kaplan y Stuart J. Schnitt; así como Aedin Culhane, Markus Schroeder, Thomas Risch y John Quackenbush, del Dana-Farber Cancer Institute.

Esta investigación fue respaldada por un premio de la Fundación de la Familia Klarman.

Beth Israel Deaconess Medical Center

Estudio respalda la lumpectomía en mujeres con cáncer mamario temprano.









Una revisión de los resultados terapéuticos reales en las mujeres con un tumor mamario en etapa inicial revela que la cirugía conservadora ofrecería las mismas posibilidades de sobrevida, o aún más, que la cirugía para extirpar la mama.

"Es fascinante y esperanzador que las mujeres no necesiten una mastectomía para estar mejor", dijo la autora principal, la doctora E. Shelley Hwang, del Centro de Oncología de Duke, Durham, Carolina del Norte.

A pesar de los ensayos clínicos que habían demostrado que la lumpectomía es tan efectiva como la mastectomía para tratar los tumores tempranos, creció la cantidad de pacientes que optan por la mastectomía, según escribe en la revista Cancer el equipo de Hwang.

Los autores analizaron las tasas de sobrevida de más de 100.000 mujeres de California con tumores mamarios tempranos tratados con lumpectomía o mastectomía. "Quisimos saber si la lumpectomía es tan efectiva como la mastectomía en la era moderna", explicó la autora.

El equipo obtuvo los datos del Instituto de Prevención del Cáncer de California sobre 112.154 mujeres con cáncer mamario de estadio I o II diagnosticado entre 1990 y el 2004. El 55 por ciento había optado por una lumpectomía con radioterapia y el resto, por una mastectomía sin rayos.

El equipo siguió a esas pacientes durante unos nueve años para saber cómo evolucionaban: 31.416 murieron durante el estudio (hasta el 2009). El 39 por ciento de esos fallecimientos fueron por el cáncer.

Pero los autores observaron que las mujeres tratadas con lumpectomía y radioterapia eran más propensas a sobrevivir que el grupo tratado con mastectomía, independientemente de la edad o el subtipo tumoral.

La diferencia fue mayor entre las mujeres de más de 50 años y con el tipo de cáncer mamario más común, el que depende de hormonas como el estrógeno o la progesterona. Las que habían optado por la lumpectomía tenían un 19 por ciento menos de riesgo de morir por el cáncer que con la mastectomía.

Y esa ventaja se mantuvo tras considerar la edad, el estadio y el tipo tumoral, la etnia, el nivel económico y otros factores. Las menores de 50 con cánceres sensibles a las hormonas, por ejemplo, tenían un 7 por ciento menos riesgo de morir si habían optado por una lumpectomía en lugar de una mastectomía.

Para Hwang, estas diferencias podrían explicarse en parte por el hecho de que las mujeres que habían optado por una mastectomía tendían a tener un peor estado de salud general.

El equipo también analizó las causas de muerte en el corto plazo, a los tres años del tratamiento, para evaluar si otras enfermedades graves, como las cardíacas o las respiratorias, podrían haber influido en la elección de la mastectomía y la sobrevida.

Y la ventaja de la lumpectomía en la sobrevida se mantuvo, pero fue mucho menor.

El estudio no prueba que la lumpectomía sea la causa de ese beneficio aparente y los autores no pudieron acceder a algunos detalles importantes de los tumores de las participantes o si eran portadoras de mutaciones genéticas que alteran la susceptibilidad al cáncer o influyen en sus decisiones terapéuticas.

La Sociedad Estadounidense del Cáncer (ACS, por su sigla en inglés) estima que en 2013 se les diagnosticará cáncer mamario a 232.340 mujeres de Estados Unidos y que 39.620 morirán por esa causa.

Una lumpectomía en Estados Unidos cuesta unos 7.000 dólares y una mastectomía, unos 10.000 dólares. La ACS advierte que toda cirugía tiene riesgos, como el dolor, la inflamación y las cicatrices. La radioterapia, que suele seguir a la lumpectomía, tiene efectos adversos, incluidas las complicaciones durante la reconstrucción mamaria.

"No sobreestimaría estos resultados porque la diferencia en la sobrevida de las pacientes puede deberse a otros factores", dijo la doctora Dawn Hershman, colíder del Programa de Cáncer Mamario del Centro Médico de Columbia University, Nueva York.

Aun así, opinó que los resultados son positivos: "A veces, las pacientes que atendemos son muy distintas a las que participan en los ensayos clínicos aleatorizados. Es positivo saber que a las pacientes que reciben un tratamiento conservador les va por lo menos tan bien como a las que optan por la mastectomía".

Sin embargo, aunque aclaró que no todas las mujeres son buenas candidatas para la lumpectomía.

Referencias

Cancer, online 28 de enero del 2013.