lunes, 3 de agosto de 2009

Fuera Tabúes ¿Prevenir el cáncer de mama?



En México, la tasa de mortalidad en mujeres por cáncer de mama ha aumentado en los últimos años, de 13.06% en la década de 1990 a 14.49% en el año 2000, reporta INEGI. La Fundación Mexicana de la Salud declara que en 2006 fallecieron 4,451 mexicanas, una muerte cada dos horas. Colima tiene el segundo lugar del país en mortandad por cáncer de mama, son 23 los decesos por cada 100 mil habitantes.


El cáncer de mama se produce por la alteración genética de una célula. Por razones desconocidas, esta célula no se destruye sino que se vuelve autónoma, independiente. Es como si se generara otro cuerpo dentro del nuestro, con vida y necesidades propias. La célula crece, se multiplica, provoca que el cuerpo la alimente de sangre y demás sustancias necesarias, hasta que su tamaño sea el suficiente para poder seguir reproduciéndose, no sólo en su entorno, sino en el resto del cuerpo humano.


Detectar la presencia del cáncer a nivel celular es muy poco probable, generalmente, cuando la reproducción celular ya se mide en millones, proceso que puede durar de cinco a 10 años, es cuando se puede apreciar el tumor. Cabe destacar que el tamaño del que se está hablando al decir millones, es poco, apenas la cabeza de un alfiler. Lo ideal para la pronta atención es atenderse en la primera detección, cuando el tumor aún no invade el cuerpo (In situ). Para esto, es importante prestar atención a los factores de riesgo:



  1. Menstruación temprana, antes de los 11 años.


  2. Menopausia tardía.


  3. Obesidad.


  4. Uso desmedido de tratamiento hormonales, como los que se aplican para mejorar los síntomas de la menopausia.


  5. No dar lactancia.


  6. 1er. embarazo después de los 30 años.

Estos no son síntomas, son agentes que ayudan a la propagación de la célula dañada. Una vez detectado el problema, es importante que la mujer se acerque a un oncólogo, un especialista en tratamiento del cáncer. Él o ella les proporcionará la información necesaria e indicará los estudios pertinentes, mastografías o mamografías, radiografías de las mamas y ultrasonidos, imágenes creadas del eco que producen los tejidos, esto para determinar la gravedad de caso. Los estudios le permitirán saber al oncólogo cómo actuar. Si el tumor es muy pequeño, basta con una pequeña cirugía para extirparle. Si el tamaño de éste es un poco mayor, de medio a un centímetro, o el tumor ha invadido otras partes del cuerpo, entonces será necesario un tratamiento hormonal y sesiones de quimioterapia. No es necesario llegar a ese punto. En Colima, como en el resto del país existen campañas de prevención del cáncer de mama, son charlas donde se informa del problema y se invita a la autoexploración, se hace importante énfasis en la prevención, en el cuidado. Los DIF’s municipales, en conjunto con el estatal, el Instituto Colimense de las Mujeres y la Universidad de Colima, son algunas de las organizaciones que apoyan la prevención y detección del cáncer de mama en el Estado. El Centro Estatal de Cancerología mantiene una campaña permanente. Ahí se ofrece un apoyo integral para este padecimiento. El oncologo quirúrgico es parte del equipo de trabajo que conforman cerca de 100 especialistas: psicólogos, oncólogos, cirujanos, enfermeras y demás personal necesario para la lucha contra este mal. “El cáncer de mama estaba solamente detrás del cáncer cervicouterino como principal causa de muerte en nuestras pacientes, en nuestras mujeres de la República Mexicana. El caso es que hoy el cáncer de mama se está haciendo más frecuente”. El 80% de los cánceres que se tratan en el Centro Estatal de Cancerología son de mama, el 20% restante se distribuye en el resto. El problema no sólo radica en la generación y propagación de células dañadas, no. El miedo a la autoexploración, a pedir ayuda, a tocarse, la vergüenza, el pudor, los tabúes sociales no permiten a las mujeres acercarse a la información, a los especialistas. Para poder erradicar el problema, o al menos disminuirlo, es necesario dejar de lado nuestros prejuicios sobre el tema. Una pronta educación ayuda a conocer del tema y a tomar medidas de cuidado desde el inicio. Señoras, madres, jóvenes, mujeres, en nadie, más que en ustedes existe la posibilidad de salvar sus vidas. La información es poder, entre más informadas estemos es menos probable que nos veamos afectadas por un problema como éste. Hay que atacar a la enfermedad con prevención y no permitirnos llegar hasta el final, la quimioterapia.


Se Propone una cadena de información de mujer a mujer. La educación que una madre pueda darle a su hija generará una conciencia del tema desde una corta edad; cuando la niña crezca, no verá la autoexploración o la ayuda como algo malo. Entre amigas, vecinas, comadres, hermanas, la cadena seguirá creciendo y la información llegará a todas. Sálvate, sálvalas, salvémonos.

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