domingo, 4 de septiembre de 2011

Identifican al microrganismo causante de la peste negra.



Se le llamó la peste negra porque uno de sus síntomas era el ennegrecimiento de la piel.

El estudio confirmó con análisis genético que la Y. pestis causó la peste negra.
La enfermedad azotó a Europa en el siglo XIV y causó la muerte de unos 50 millones de personas en el continente.

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A pesar de que la peste negra, o bubónica, ha sido una de las pandemias más devastadoras de la historia, hasta ahora no había logrado confirmarse el tipo de microorganismo que la causó.

Pero ahora se sabe un poco más gracias a investigadores en Canadá y Alemania que lograron identificar la cepa particular que causó esta enfermedad.
Tal como señalan los científicos en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) (Actas de la Academia Nacional de Ciencias), se trata de la bacteria Yersinia pestis, un patógeno que ha estado circulando durante unos 600 años.

En sólo cinco años, de 1348 a 1353, la peste bubónica mató a una tercera parte de la población europea, entre 30 y 50 millones de personas.
Los investigadores creen que la Y. pestis fue transmitida por ratas transportadas en barcos desde Asia central.

Cepa mortal
Ahora los investigadores del Instituto de Arqueología Científica de la Universidad de Tübingen, en Alemania, y de la Universidad de McMaster en Canadá, lograron confirmar que la responsable de la gran peste fue la bacteria Yersinia pestis.

"Analizamos diversas muestras de ADN provenientes de esqueletos medievales encontrados en un cementerio en Londres para localizar esta bacteria" explica a la BBC el doctor Hendrik Poinar, uno de los investigadores involucrados en el estudio.

"Buscábamos marcadores específicos de ADN que son indicadores particulares de este tipo de bacteria".

"Muchos esqueletos medievales que se encuentran en este tipo de fosas están rodeados de bacterias, hongos e incluso restos de animales y plantas que caen en ellas así que es sumamente difícil encontrar las microscópicas muestras de la bacteria original"
Dr. Hendrik Poinar
El estudio no fue tarea fácil. Otras investigaciones en el pasado que buscaban la presencia de la bacteria en muestras medievales habían sido descartadas debido a que resultaron contaminadas por ADN moderno.

"Muchos esqueletos medievales que se encuentran en este tipo de fosas están rodeados de bacterias, hongos e incluso restos de animales y plantas que caen en ellas así que es sumamente difícil encontrar las microscópicas muestras de la bacteria original", dice el doctor Poinar.

Para encontrarla los investigadores desarrollaron un nuevo método, que llamaron "pesca molecular".

"Creamos esta técnica con la que se puede "pescar" el ADN usando una especie de método de captura de fragmentos genéticos" explica el investigador.

Así lograron trazar un genoma circular del patógeno y encontraron que parte de su material genético no ha cambiado en los últimos 600 años.
Hoy en día la Y. pestis sigue causando brotes, mucho menos catastróficos, de peste.

La enfermedad mata a unas 2.000 personas cada año en el mundo y los científicos creen estas personas resultan infectadas por una cepa distinta de Y. pestis.

Ahora, sin embargo, deberán llevar a cabo más estudios para poder decir con precisión si ésta es la cepa letal medieval fue una variante única o tuvo precursores.

"Esperamos en el futuro poder tener acceso a todo su material genético para poder trazar todo su genoma, lo cual nos permitirá conocer porqué fue tan virulenta y si es muy diferente a las bacterias que circulan hoy en día" señala el doctor Poinar.

"Y lo más importante, para poder saber si existe la posibilidad de que este patógeno letal resurja en el futuro".

Lo que puede afirmarse ahora sin lugar a dudas, afirman los investigadores, es que la Y. pestis es una bacteria medieval y fue la verdadera causante de la peste bubónica.

Un microchip para monitorear tumores.



Investigadores en Alemania han desarrollado un microchip con un sensor que podrá implantarse cerca de tumores para vigilar su crecimiento.

El dispositivo mide los niveles de oxígeno en el tejido vecino para detectar si el tumor se está expandiendo.

Ingenieros médicos de la Universidad de Tecnología de Munich crearon el dispositivo como método para rastrear y tratar tumores que son difíciles de alcanzar, o que es mejor dejar como están.

"Hay algunos tumores que son difíciles de remover, como los que están cerca de la columna vertebral. Existe el riesgo de cortar el nervio si uno los remueve quirúrgicamente. O el problema puede ser que el tumor está creciendo lentamente, pero el paciente es viejo", dijo el responsable del proyecto Sven Becker.

"En estos casos es mejor monitorear el tumor y solo tratarlo si hay una fase de crecimiento pronunciado".

Bomba de drogas
El sensor se implanta cerca de un tumor y mide la concentración de oxígeno disuelto en el fluido del tejido vecino.

Una baja puede indicar un crecimiento agresivo de las células tumorales, algo de lo que puede avisarse a los médicos.

"El chip microelectrónico tiene una serie de electrodos que detectan la saturación de oxígeno. Esa información sensorial es transmitida a una unidad externa que es como una pequeña caja que se lleva en el bolsillo", explicó Becker.

"De ahí pasa a la PC del doctor; y él puede mirar la información y decidir si la actividad del tumor está empeorando".

Los investigadores creen que esto reducirá la necesidad realizar frecuentes visitas al hospital.

"Normalmente uno tendría que ir al hospital para ser evaluado con resonadores magnéticos para detectar la saturación de oxígeno. Con nuestro sistema se puede hacer sobre la marcha", dijo Becker.

Su equipo prevé agregar al chip una bomba de medicación que libere drogas de quimioterapia cerca de un tumor si es necesario tratarlo.
Becker espera que esto sea más efectivo y menos tóxico para los pacientes en el futuro.

"En la quimioterapia tradicional uno suministra drogas a todo el cuerpo, algo que puede tener fuertes efectos secundarios. Queremos poner una bomba en nuestro chip, así si el sensor detecta crecimiento, se pueden aplicar cantidades microscópicas directamente sobre el tumor", dijo.

"Los pacientes se pueden tratar en forma más rápida y con menos efectos secundarios, porque es local".

El desarrollo del sistema todavía está en las primeras etapas, pero los investigadores esperan tener un dispositivo listo para uso clínico en los próximos 10 años.

Nuevo expansor de tejido autónomo para reconstrucción mamaria.



A pesar de que las mastectomías son a menudo intervenciones necesarias y hasta bienvenidas para salvar la vida de las mujeres que sufren de cáncer de mama, también pueden contribuir con el trauma físico y emocional general que enfrentan estos pacientes. Con el fin de aliviar algunos de estos problemas, los cirujanos han desarrollado procedimientos de reconstrucción mamaria que generalmente implican la restauración de la lomita con la implantación de una bolsa de silicona rellena con solución salina (solución salina) o gel debajo de la piel y de los músculos pectorales. El proceso tradicional para prepararse para la implantación de la bolsa puede ser largo y a veces doloroso porque se trata de inyecciones semanales con bolos de solución salina (a veces durante 22 semanas) con el fin de crear una bolsa del tamaño suficiente.

Una compañía nueva localizada en Palo Alto llamada AirXpanders , y que se dedica a la expansión del tejido mamario para reconstrucción del seno después de un cáncer, está desarrollando una posible solución alternativa al proceso tradicional. Su sistema, conocido como AeroForm, acaba de recibir de la FDA la exención de dispositivo de investigación, de manera de probar su eficacia en un estudio aleatorizado, controlado y de etiqueta abierta. En términos de cómo funciona el sistema, de acuerdo con el comunicado de prensa:

AirXpanders diseñó el expansor de tejido AeroForm para hacer frente a las limitaciones de los expansores con solución salina. El sistema consta de un expansor de tejido autónomo y tecnológicamente avanzado y de un control remoto portátil, pequeño e inalámbrico. El sistema AeroForm utiliza dióxido de carbono comprimido que se libera gradualmente a través de una pequeña válvula interna para rellenar el expansor, en lugar de utilizar inyecciones invasivas de solución salina. Después de un procedimiento estándar para la implantación del expansor, el paciente puede utilizar el control remoto en casa para realizar el proceso de expansión como lo indique el cirujano.

Durante el ensayo de viabilidad de la compañía en Australia, el tiempo promedio de expansión asociado con el expansor de tejido AeroForm con control remoto fue de 15 días, una fracción del tiempo que normalmente se requiere con el uso tradicional de expansores de solución salina.

Tratamiento innovador contra el cáncer. Virus contra cáncer.




 Por primera vez en la historia los científicos hicieron eficiente el tratamiento del cáncer con virus capaces de matar las células malignas y resultar inofensivos para las células sanas.
Los virus oncolíticos que afectan solo a los tumores cancerígenos fueron descubiertos hace unos 15 años. El único problema es que el sistema inmunológico del organismo humano los reconoce como enemigos y los bloquea, por eso en los experimentos anteriores solo una cantidad diminuta de los virus llegaba a su destino. El conflicto entre la inmunidad y los virus lo lograron resolver definitivamente los investigadores canadienses.
Un grupo de científicos canadienses del Instituto de Investigación del Hospital de Ottawa y de la Universidad de Ottawa, dirigidos por John Bell (en la imagen) desarrolló con los métodos de la bioingenería el virus 'anticancerígeno' JX-594, derivado de la vacuna contra la viruela.
En los experimentos anteriores, otros investigadores introducían los virus directamente en el tumor. En los ensayos de los médicos canadienses el virus se introducía en el organismo mediante una inyección intravenosa para que él mismo encontrara tejidos afectados por la enfermedad. Este método permite influir en los tumores de todo el organismo, no solo en aquellos que reciben la inyección.  
En los ensayos clínicos participaron 23 voluntarios, cada uno de los cuales padecía una grave forma del cáncer, con numerosas metástasis, resistente a los métodos habituales del tratamiento de enfermedades oncológicas.
El objetivo de la investigación fue mostrar la seguridad del virus modificado genéticamente y su eficiencia para llegar al tumor. A los cinco grupos de pacientes les inyectaron distintas dosis del virus, y al cabo de 10 días estudiaron los tejidos afectados.
En los dos grupos que recibieron las dosis más altas, en el 87% de los casos el virus alcanzó los tumores y comenzó a reproducirse dentro de las células enfermas. El virus no afectó a los tejidos sanos y se registró solo fiebre moderada como efecto secundario, que no duró más de un día.
Aunque el experimento se realizó para evaluar la seguridad y efectividad de JX-594, en seis pacientes de dos grupos que recibieron las dosis más altas se logró frenar el avance de la enfermedad. Este efecto se mostró menos intenso en los grupos con las dosis más bajas.
Los investigadores esperan que pronto llegue el momento en el que el uso de los virus y otros tipos de terapia biológica cambien definitivamente el modo de tratar las enfermedades oncológicas.

INVESTIGADORES ESPAÑOLES DESCUBREN POR QUÉ LAS CÉLULAS TUMORALES CAMBIAN DE ASPECTO



Un equipo del Instituto de Investigación Biomèdica de Bellvitge en Barcelona (IDEBELL), dirigido por Manuel Esteller, ha descubierto que las células tumorales que cambian de aspecto lo hacen porque se apagan unos interruptores moleculares llamados microARNs, que son los responsables de mantener el aspecto epitelial de las células.

Según explican en un comunicado, este estudio, que se publica esta semana en la revista científica internacional 'Oncogene' y se ha realizado principalmente en tumores de mama y colon, muestra que los microARNs sufren una activación química para que dejen de expresarse.

"Al no estar presentes estos controladores del aspecto celular, las células tumorales cambian, se estiran, dejan de inhibirse y el tumor progresa", explica Esteller, que añade que los resultados de la investigación muestran que es un proceso muy dinámico.

El cambio sucede desde la aparición del tumor hasta la aparición de la metástasis, pero el proceso se revierte si se cambian las circunstancias ambientales que influyen en estas células.

Los resultados son importantes porque, además de conocer mejor la enfermedad, permiten predecir que es posible intervenir externamente en el proceso: mediante tratamientos farmacológicos se podría revertir el proceso y pasar de una forma muy evolucionada del tumor a una más primitiva.