miércoles, 5 de diciembre de 2012

Los diabéticos con cáncer ignoran peligrosamente sus concentraciones sanguíneas de glucosa.



Las personas con diabetes de tipo 2 a las que se diagnostica cáncer —una enfermedad para la cual tienen más riesgo— ignoran el tratamiento de su diabetes por enfocarse en el tratamiento de su cáncer, según una nueva investigación publicada en Northwestern Medicine®. Sin embargo, las concentraciones altas 
de glucosa en sangre tienen más probabilidades de producir su muerte y alterar la capacidad de su sistema inmunitario para luchar contra el cáncer.

No obstante, las personas con diabetes de tipo 2 que recibieron aleccionamiento en torno a la diabetes después de un diagnóstico de cáncer tuvieron más probabilidades de atender su glucemia. En consecuencia, realizaron menos consultas en el servicio de urgencias, tuvieron menos hospitalizaciones, costos de atención a la salud más bajos y evaluaron sus concentraciones de azúcar en sangre con más frecuencia que las personas que no recibieron tal aleccionamiento. Así mismo, se sometieron a más pruebas de concentraciones de hemoglobina A1c en los consultorios de sus médicos. Esta última es un marcador decisivo de lo adecuado del control de la diabetes y la glucemia en los últimos tres meses.

«Las personas con diabetes escuchan la palabra cáncer y piensan que es una sentencia de muerte, de manera que ¿quién se preocupa por la diabetes en este momento?, dijo la Dra. June McKoy, directora de oncología geriátrica en el Robert H. Lurie Comprehensive Cancer Center en Northwestern University. «Sin embargo, si no tienen cuidado, es la diabetes la que les produce la muerte, no el cáncer. Es por esto que es tan decisiva la educación cuando aparece el cáncer. Los pacientes deben atenderse de las dos enfermedades».

McKoy, también profesora asociada de medicina en Northwestern University Feinberg School of Medicine y doctora en medicina en el Northwestern Memorial Hospital, es autora principal del estudio recién publicado en la revista Population Health Management. La autora principal es Lauren Irizarry, una estudiante de medicina de cuarto año en Feinberg.

La hiperglucemia no controlada puede originar lesión renal así como insuficiencia renal y también ceguera y amputación de los pies cuando los vasos sanguíneos son lesionados por las concentraciones excesivas de glucosa. Además, la diabetes de tipo 2 altera el sistema inmunitario y la capacidad del organismo para luchar contra el cáncer.

«Si no se atiende bien la diabetes, también se agrava el cáncer», añadió McKoy.

Las personas diabéticas tienen una frecuencia más alta de cáncer hepático, pancreático, de colon, de mama, de la vejiga y endometrial.

Para el estudio, los investigadores analizaron cinco años de registros clínicos de 166.000 pacientes afiliados a aseguradoras comerciales y 56.000 pacientes afiliados a Medicare Advantage. Descubrieron que 65,2% de los pacientes con cáncer que recibían educación en torno a la diabetes eran sometidos a valoración de su hemoglobina A1c al menos dos veces y 88% se habían hecho pruebas de la misma por lo menos una vez en un periodo de tres años. Las cifras fueron significativamente más bajas en pacientes que no recibieron educación en torno a la diabetes; en 48% de ese grupo se valoró la hemoglobina A1c dos veces y en 78% una vez durante un periodo de tres años. En condiciones ideales se ha de valorar la hemoglobina A1c cada cuatro meses.

El grupo que recibió educación en torno a la diabetes realizó 416 consultas en el servicio de urgencias durante tres años en comparación con 463 de los que no recibieron información. Además, el grupo informado tuvo 658 hospitalizaciones y el no informado tuvo 883 hospitalizaciones.

Las sesiones en torno a la educación sobre la diabetes se llevaron a cabo dos veces a la semana durante cuatro a seis semanas.

«Si no se tiene el poder de la educación, se pierde la dirección», dijo McKoy. «Es necesario proporcionar esta información y los médicos realmente necesitan ser los intermediarios de esta información para nuestros pacientes. El padecer diabetes y luego presentar cáncer puede ser muy agobiante».

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