martes, 21 de febrero de 2012

Combinación de fármacos contra uno de los cánceres más agresivos. Cáncer de páncreas.


El cáncer de páncreas tiene una de las tasas de supervivencia más bajas.

Científicos británicos señalan que creen haber encontrado una nueva arma contra el cáncer de páncreas después de los prometedores resultados de un trantamiento que combina varios fármacos experimentales.

Los investigadores del instituto Cancer Research UK utilizaron sobre ratones una mezcla de gemcitabine con una droga conocida como MRK003. Después de varias sesiones de quimioterapia, el cóctel de sustancias terminaba matando las células cancerosas.

Un grupo de pacientes está evaluando el tratamiento para ver si se puede aplicar en humanos.

Padre de dos hijos, Richard Griffiths, de 41 años, sigue el tratamiento desde que fue diagnosticado con cáncer de páncreas en mayo de 2011.

"Después de seis sesiones vimos en un escaner que los tumores se habían reducido. Así que decidimos continuar", sostuvo.

"El tratamiento te da esperanza. En mi caso siento que puedo hacerle frente a este cáncer porque la ciencia está detrás", agrega.

Bajas tasas de supervivencia
El instituto, con sede en Cambridge, detalla que la está dando prioridad a la investigación sobre el cáncer de páncreas debido a la baja tasa de supervivencia que tiene.

Cada año cerca de 8.000 personas en el Reino Unido son diagnosticadas con cáncer de páncreas.

Las tasas de supervivencia son muy bajas con relación con otros tipos de cáncer y, el período de tiempo entre el diagnóstico y la muerte suele ser corto, menos de seis meses.

Los datos más recientes del cáncer de páncreas en Inglaterra, señalan que alrededor del 16% de los afectados han sobrevivido hasta un año después del diagnóstico. El margen de tiempo ha provocado la necesidad de nuevos tratamientos.

"Estamos muy satisfechos con los resultados de la investigación. Ahora estamos evaluando sus beneficios para saber si se le puede dar un nuevo enfoque para los pacientes con cáncer. De todas formas, pasará algún tiempo antes de que podamos afirmar que hemos tenido éxito con los pacientes", detalló Duncan Jodrell, responsable de los ensayos clínicos que se realizan en la Universidad de Cambridge.

Alrededor de 60 pacientes con cáncer de páncreas avanzado forman parte del la primera fase de los ensayos clínicos.

No hay indicios de un aumento de abortos espontáneos tras los procedimientos de escisión electroquirúrgica con asa (Colposcopia).



Las pacientes que se someten a procedimientos de escisión electroquirúrgica con asa (PEEA) no tienen más riesgo de nacimiento prematuro o de abortos espontáneos, según un estudio multicéntrico a gran escala presentado aquí en el 32º Congreso Anual de laSociety for Maternal-Fetal Medicine.

Los hallazgos de estudios previos han planteado inquietudes concernientes a que los procedimientos de escisión electroquirúrgica con asa (PEEA) podrían originar complicaciones tardías del embarazo, pero este estudio, en que se compararon los resultados del embarazo en el curso de siete años en mujeres que se sometieron al procedimiento y en las que tuvieron pruebas de Papanicolaou normales o biopsias en sacabocados cervicouterinas normales, no mostró ningún incremento importante del riesgo.

Los investigadores de la Washington University en Saint Louis, Missouri, valoraron los registros de anatomía patológica de nueve hospitales de pacientes sometidas a PEEA, biopsia cervicouterina en sacabocados o prueba de Papanicolaou normales durante el periodo de 2000 a 2006.

Los participantes en el estudio fueron 625 mujeres que anteriormente se habían sometido a PEEA, 602 que previamente se habían sometido a una biopsia cervicouterina en sacabocados y 616 que sólo se habían sometido a pruebas de Papanicolaou.

Los números de mujeres que tuvieron nacimientos prematuros (menos de 34 semanas de gestación) en los tres grupos fueron 48 (7,7%) de las 625, 33 (5,5%) de las 602 y 45 (7,3%) de las 616, respectivamente.

Las tasas de abortos espontáneos antes de las 20 semanas en los tres grupos no tuvieron diferencias estadísticamente significativas (5,9% para los PEEA); 3,6% para la biopsia cervicouterina en sacabocados; 4,2% para las pruebas de Papanicolaou).

Las tasas permanecieron constantes después del ajuste con respecto a variables como edad, etnicidad, índice de masa corporal, tabaquismo y parto prematuro previo.

Los autores escriben: «Contrario a lo publicado con anterioridad, en esta extensa cohorte generalizable bien caracterizada, la PEEA no se asoció a resultados gestacionales adversos subsiguientes». Las mujeres que se han sometido a LEEOP «no precisan más vigilancia o intervenciones terapéuticas para prevenir el nacimiento prematuro o el aborto espontáneo temprano».

El autor principal, Dr. George A. Macones, MSCE, quien es profesor Mitchell y Elaine Yanow y director del Departamento de Obstetricia y Ginecología en la Washington University, hizo notar que el mejor diseño del estudio podría explicar por qué los resultados difieren de los de la investigación previa.

El Dr. Macones dijo: «Este no fue el estudio más extenso en el que se analicen los PEEA y el desenlace del embarazo, pero es uno de los más extensos y diría que es posible que nuestro estudio tenga más rigor que otros».

Dijo a Medscape Medical News: «Me inquietaban algunos de los métodos utilizados en los estudios previos, de manera que no me sorprendieron de ninguna manera estos nuevos hallazgos».

«Esto básicamente significa que los pacientes con un PEEA previo no necesitan pruebas o intervenciones adicionales. Creo que es un hallazgo importante». 

El Dr. George Saade, profesor de obstetricia y ginecología en la University of Texas en Galveston, quien moderó la sesión, estuvo de acuerdo en que un adelanto importante es la posibilidad de reducir las pruebas innecesarias en mujeres que previamente se han sometido a PEEA.

El Dr. Saade dijo: «Este es un estudio muy importante que se enfoca en un tema significativo».

Dijo a Medical News: «En la actualidad hay la creencia generalizada de que las mujeres que se someten a PEEA antes del embarazo tienen riesgo de aborto espontáneo y de parto prematuro. En tales pacientes a menudo se realizan ecografías repetidas para explorar su cuello uterino y en ocasiones terminan recibiendo un cerclaje cervicouterino.

«Este estudio demostró por primera vez, de manera definitiva, que estas mujeres no tienen más riesgo de estas complicaciones. Los resultados debieran tener una repercusión importante en el tratamiento de estas pacientes y debiera evitar las pruebas y las medidas innecesarias».

Añadió que los hallazgos debieran permitir a los médicos y a las mujeres que desean un embarazo aprovechar la ventaja de la utilidad de los PEEA sin temor a efectos adversos subsiguientes sobre la gestación.

El Dr. Saade hizo notar: «Las mujeres que se sometieron a un PEEA y las que necesitan un PEEA, deben estar tranquilas de que no tienen más riesgo de aborto espontáneo o de nacimiento prematuro que las que no se han sometido a un PEEA». «El estudio está bien diseñado. Proporciona una respuesta definitiva a esta cuestión».

El estudio fue financiado por el National Cancer Institute, donación RO1 CA109186.

sábado, 18 de febrero de 2012

A muchos ancianos se les realizan pesquisas de cáncer a pesar de dudas.


Aunque los beneficios del control preventivo del cáncer en los adultos mayores no son tan definitivos como los riesgos, a muchos estadounidenses todavía se les siguen realizando test de rutina.
En una encuesta nacional, más de la mitad de participantes femeninas de entre 75 y 79 años dijo que seguía haciéndose los controles de rutina para detectar el cáncer mamario y de cuello uterino.
En tanto, la mayoría de los hombres de esa edad se había realizado el control de detección del cáncer de próstata. La cantidad disminuyó un poco entre los mayores de 80 años, pero seguía siendo alta.
Eso, a pesar de que se mantiene la incertidumbre sobre los beneficios potenciales de esos controles de rutina, o "screening", en los adultos mayores.
"Históricamente, los adultos mayores no forman parte de los estudios sobre screening, de modo que los datos de efectividad en esa población son limitados", dijo Keith M. Bellizzi, experto en salud pública de la University of Connecticut y autor principal del estudio.
Está demostrado que algunos test de control rutinario, como la mamografía o la colonoscopía, salvan la vida, pero todos tienen riesgos. Eso incluye el costo de buscar enfermedades en personas que se sienten bien y las posibles complicaciones de procedimientos como la colonoscopía.
Además, los test pueden dar falsas alarmas, que imponen la realización de biopsias innecesarias y, en algunos casos, que los médicos diagnostiquen y traten cánceres que nunca causarían daño, en un fenómeno conocido como sobrediagnóstico.
Los beneficios superarían a los riesgos en los adultos de mediana edad, no así en los adultos mayores y con más problemas de salud.
"Para poder ver algún beneficio del screening, el paciente debe tener una expectativa de vida de más de cinco años. Si se van a controlar adultos mayores para detectar un cáncer, sólo habría que hacerlo si existe la seguridad de que la persona podrá tolerar un tratamiento", precisó Bellizzi.
El equipo de Bellizzi analizó datos de más de 4.000 estadounidenses mayores de 75 años, entrevistados entre el 2005 y el 2008 durante la Encuesta Nacional de Salud, según publica Archives of Internal Medicine.
Al 57 por ciento de los participantes de entre 75 y 79 años se le había realizado el test para detectar el cáncer de colon. Un 56 por ciento de los hombres se había hecho el test para detectar el cáncer de próstata el año anterior.
Al 52 por ciento de las mujeres de la misma edad se le había realizado una mamografía en los dos últimos años. Un 53 por ciento se había realizado un Pap en los tres últimos años para detectar el cáncer de cuello uterino.
En tanto, los grupos médicos difieren en sus recomendaciones, en especial en los adultos mayores.
El panel de expertos que asesora al Gobierno de Estados Unidos U.S. Preventive Services Task Force, por ejemplo, no recomienda las pesquisas en mayores de 75 años o sostiene que la evidencia de la relación riesgo-beneficio es insuficiente, según el tipo de cáncer.
La Sociedad Estadounidense del Cáncer no tiene límite de edad para el control preventivo del cáncer de colon, pero desaconseja la pesquisa del cáncer prostático en hombres con menos de 10 años de expectativa de vida.
"Sólo sugeriría que los pacientes conversen con sus médicos sobre los potenciales riesgos y beneficios del screening", finalizó Bellizzi.

FUENTE: Archives of Internal Medicine, 12 de diciembre del 2011

Vinculación entre obesidad y mayor tasa de muerte, cinco años después de cirugía para cáncer de esófago.



ROCHESTER, Minnesota — La obesidad duplica el riesgo de recurrencia del cáncer y de muerte en los pacientes con cáncer del esófago que recibieron tratamiento quirúrgico, descubrieron los científicos de Mayo Clinic. El estudio de 778 pacientes y publicado en la edición del 1 de diciembre de Journal of Clinical Oncology (Revista de Oncología Clínica) descubrió que en los pacientes obesos (personas con índice de masa corporal de 30 o más), la supervivencia después de cinco años del cáncer del esófago fue de 18 por ciento, frente a 36 por ciento en los pacientes de peso normal.
Esta investigación es la primera en descubrir que los resultados posteriores a la cirugía son peores en los pacientes obesos con cáncer del esófago que en los pacientes de peso normal, comenta el investigador principal, Dr. Harry Yoon, oncólogo del Centro Oncológico Integral de Mayo Clinic.

"La obesidad se considera un factor de riesgo en el desarrollo de este cáncer, sobre el que se conoce que es altamente mortal y cada vez más común", añade. "Sin embargo, antes de este estudio, no se entendía la repercusión de la obesidad sobre este cáncer del sistema gastrointestinal superior".

Si los resultados se validan con otro estudio, eso podría cambiar la recomendación de algunos médicos para los pacientes obesos que padecen esta enfermedad, señala el Dr. Yoon.

"Como oncólogo, por lo general no les hablo sobre la gordura a mis pacientes porque normalmente lo que más preocupa es que pierdan peso y mantenerlos bien nutridos, pero eso podría cambiar. Sería muy útil ofrecer a los pacientes algunas medidas que ellos podrían tomar para talvez cambiar el pronóstico", dice el médico.

Los resultados del estudio son aplicables para los pacientes que nunca fumaron. Las conexiones entre obesidad y los resultados en las personas fumadoras son más difíciles de determinar, porque se sabe que el tabaquismo disminuye de peso y aumenta la posibilidad de muerte. Todos los pacientes del estudio recibieron tratamiento en Mayo Clinic y se sometieron a una esofagectomía (extirpación del esófago), que es potencialmente curativa.

El Dr. Yoon anota que los estudios que vinculan a la obesidad con malos resultados en otros tipos de tumores plantearon que el exceso de peso ocasiona un estado inflamatorio crónico que puede aumentar el riesgo para el desarrollo del cáncer y afectar negativamente sobre el resultado.

El estudio fue financiado por el Instituto Nacional del Cáncer y el Centro Nacional de Recursos para Investigación.

La hiperplasia prostática benigna aumenta al doble el riesgo de carcinoma de la próstata.


El estudio del registro más extenso realizado hasta el momento ha mostrado una interrelación importante entre la hiperplasia prostática (HPB) y el carcinoma de la próstata. El hallazgo fue comunicado aquí por investigadores daneses en el Congreso Europeo Interdisciplinario de Cáncer 2011, y se deriva de un análisis de datos de más de tres millones de hombres.

Los resultados muestran que los hombres que eran hospitalizados por HPB tenían el doble de riesgo de presentar carcinoma de la próstata que los de la población general; en los que se sometían a tratamiento quirúrgico de su HPB se había triplicado el riesgo. Además, el riesgo de fallecimiento por carcinoma de la próstata aumentó en grado significativo —dos tantos en los pacientes hospitalizados por HPB o hasta ocho tantos en los que se sometieron a tratamiento quirúrgico, informó el Dr. Stig Bojesen, del Hospital Universitario de Copenhague, Herlev, Dinamarca.

Este es un tema candente extremadamente debatido

La Dra. Cora Sternberg, jefa de oncología médica en el Hospital San Camillo/Forlanini en Roma, Italia, quien fue la encargada de comentar este estudio, dijo: «Este es un tema candente extremadamente debatido». Hizo notar que varios estudios previos no habían demostrado ninguna relación entre la HPB y el carcinoma de la próstata, en tanto que otros han señalado tal vínculo; en un estudio reciente se demostró que los dos trastornos son biológicamente homogéneos.

Estos datos no infieren una relación causal.

La Dra. Sternberg dijo que el estudio danés demostró una relación significativa, pero hizo hincapié en que «estos datos no infieren una relación causal». Así mismo, señaló que se necesita más investigación.

El señalamiento de que la HPB aumenta el riesgo de carcinoma de la próstata es muy debatido, dijo el Dr. Joaquim Bellmunt, del Hospital Universitario Valle d'Hebron Barcelona, España, quien fue presidente de la sesión. Casi todos los hombres presentan alguna HPB conforme avanzan en edad, de manera que el señalar que este trastorno aumenta el riesgo de carcinoma de la próstata podría provocar gran temor y ansiedad entre el público general, dijo a Medical News. Añadió: «Debemos ser muy cautos y estudiar más esto».

Datos sobre más de tres millones de hombres

El Dr. Bojesen y sus colaboradores analizaron los datos de 3.009.258 hombres de varios registros daneses separados (tales como los de hospitalización, cirugía, causa de muerte, prescripciones y el registro de cáncer nacional). Se hizo un seguimiento hasta por 27 años.

El equipo de investigadores determinó que de 1980 a 2006, a 853.315 hombres se les diagnosticó carcinoma de la próstata y 25.459 murieron por la enfermedad. Se necesitó la hospitalización por HPB sintomática en 187.591 hombres y se trató la HPB mediante cirugía en 77.698.

En un análisis multifactorial se demostró que en los hombres que fueron hospitalizados por HPB aumentaron al doble las posibilidades de un diagnóstico de carcinoma de la próstata que en la población general (cociente de riesgos instantáneos [CRI]: 2,22; intervalo de confianza [IC] del 95%: 2,13 a 2,31) y también tuvieron el doble de posibilidades de morir por carcinoma de la próstata (CRI: 2,00; IC del 95%: 1,91 a 2,08). En los hombres que se sometieron a tratamiento quirúrgico por HPB fueron tres veces más posibilidades de que se estableciera el diagnóstico de carcinoma de la próstata (CRI: 3,36; IC del 95%: 3,03 a 3,50) y casi ocho veces más las posibilidades de muerte por carcinoma de la próstata (CRI: 7,85; IC del 95%: 7,40 a 8,32).

El Dr. Bojesen dijo que estos son «resultados congruentes que muestran una interrelación».

Hizo hincapié en que este fue un estudio epidemiológico retrospectivo y que si bien los resultados muestran una interrelación entre los dos trastornos, este estudio no indica que la relación sea causal. Sin embargo, cuando se le insistió, añadió que los resultados de la HPB produce «un crecimiento del órgano» de manera que «es posible» una interrelación con el cáncer de la próstata.

El Dr. Jean-Charles Soria, del Institut Gustave Roussy, París, Francia, quien moderó la conferencia de prensa en la cual se dio a conocer el estudio, hizo notar que la interrelación con carcinoma de la próstata se determinó para los hombres con HPB que habían sido hospitalizados u operados, lo cual indicaría un trastorno más importante, y no para los hombres que tenían HPB más leve que no se trató. Dijo: «Esto me hace pensar que podría haber cierta causalidad». Sin embargo, señaló que se han realizado otros estudios en los que no se ha demostrado tal interrelación.

El Dr. Bojesen, aunque reconoció que se necesita más investigación, señalo que los resultados de este estudio tienen importantes repercusiones, tomando en cuenta la manera en que muchas personas resultan afectadas.

Dijo: «La posible repercusión clínica de nuestro estudio podría hacer que los médicos que tratan a pacientes con hiperplasia prostática benigna debieran efectuar un seguimiento cuidadoso a estos hombres para asegurarse del diagnóstico temprano y el tratamiento de un posible carcinoma de la próstata y mejorar así la posibilidad de un tratamiento curativo».

Añadió: «Sin embargo, nuestro estudio no nos permite recomendar el programa de vigilancia óptimo para estos hombres». Esta cuestión se ha de abordar en otros estudios.

Estudios de Mayo Clinic identifican factores de riesgo en la creciente tendencia hacia el cáncer de hígado.



ROCHESTER, Minnesota — Durante años, los médicos han sabido que aumenta la incidencia del mortal cáncer de hígado, pero la causa para dicha tendencia aún es un misterio. Dos estudios recientes de Mayo Clinic publicados en la edición de enero de Mayo Clinic Proceedings brindan un cuadro más claro sobre el aumento del carcinoma hepatocelular o cáncer de hígado, enfermedad que en las últimas tres décadas se ha triplicado en los Estados Unidos y cuya tasa de supervivencia a los cinco años es de 10 a 12 por ciento cuando se detecta en las etapas más avanzadas.

"Los estudios muestran que es importante identificar a las personas que tienen factores de riesgo en ciertas poblaciones para lograr encontrar la enfermedad en las etapas tempranas, cuando son tratables", comenta el Dr. W. Ray Kim, especialista en Gastroenterología y Hepatología e investigador principal de uno de los estudios.

El grupo de la investigación del Dr. Kim analizó varias décadas de expedientes del Proyecto Epidemiológico de Rochester, una base de datos que contiene información sobre la atención médica brindada a los pacientes internados y ambulatorios de toda la población de un condado. El estudio descubrió que, en general, la incidencia del carcinoma hepatocelular en la población (6,9 por cada 100 000) supera al cálculo para el país basado en los datos del Instituto Nacional del Cáncer (5,1 por cada 100 000). El estudio también descubrió que el carcinoma hepatocelular, que hace dos décadas tendía a causar enfermedades de fibrosis hepática, como la cirrosis fruto del consumo de alcohol, ahora ocurre a consecuencia de la infección por hepatitis C.

"La fibrosis del hígado derivada de la hepatitis C puede demorar entre 20 y 30 años para convertirse en cáncer", añade el Dr. Kim. "Por ello, ahora vemos pacientes de 50 o 60 años que contrajeron hepatitis C hace 30 años, sin nunca siquiera saber que estaban infectados".

Once por ciento de los casos se vinculaban con obesidad, sobre todo en la enfermedad de hígado graso.

"Es un porcentaje pequeño de casos en general", dice el Dr. Kim. "Sin embargo, ante la epidemia nacional de obesidad, consideramos que las tasas de cáncer de hígado podrían aumentar drásticamente en un futuro inmediato".

Otro estudio analizó exclusivamente a la población somalí que aumenta en Estados Unidos, sobre todo en Minnesota donde en las últimas dos décadas se han asentado alrededor de 50 000 somalíes. Ese país de África oriental es conocido por su alta prevalencia de hepatitis B, que es un factor de riesgo para el carcinoma hepatocelular.

Los científicos que investigan la información del Sistema de Ciencias Vivas de Mayo Clinic confirmaron que la hepatitis B continúa siendo un factor de riesgo, pero se sorprendieron al encontrar en la población un porcentaje significativo de casos de cáncer de hígado atribuibles a la hepatitis C, sobre la que no se sabía que tenía una prevalencia importante.

"El estudio plantea que sería útil detectar la hepatitis C entre la población somalí para así vigilar estrechamente la presencia de cáncer de hígado entre quienes corren riesgo", señala el autor principal e investigador de Mayo Clinic, Dr. Abdirashid Shire. "Eso mejorará enormemente el tratamiento y la supervivencia de los somalíes que padecen este tipo de cáncer".

sábado, 11 de febrero de 2012

Un popular fármaco para la diabetes podría reducir el riesgo de cáncer de páncreas, según un estudio


Pero el efecto protector de la metformina solo se observó en mujeres
Un nuevo estudio suizo y estadounidense indica que el uso a largo plazo de la metformina, un popular fármaco para la diabetes, podría reducir el riesgo de desarrollar cáncer de páncreas, al menos entre las mujeres.
Los investigadores también hallaron que el uso a largo plazo de otra clase de fármacos para la diabetes conocidos como sulfonilureas se asoció con un aumento "sustancial" en el riesgo de cáncer de páncreas, y el uso de insulina a largo plazo se relacionó con un aumento en el riesgo de cáncer de páncreas en los hombres.
"Este resultado fue algo inesperado", escribió el equipo en su trabajo, que aparece en la edición en línea del 31 de enero de la revista The American Journal of Gastroenterology.
El cáncer de páncreas es el cuarto cáncer más letal en EE. UU., con una tasa general de supervivencia de menos de cinco por ciento, aunque es bastante poco común, según los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.
Los investigadores anotaron que investigaciones previas han sugerido que la metformina podría reducir el riesgo de otros cánceres, sobre todo de mama y ovario.
Para explorar el potencial protector de la metformina contra el cáncer de páncreas, el equipo estudió información sobre las recetas de fármacos, de los diagnósticos, de las hospitalizaciones y de las muertes que había sido recolectada por la "Base de datos de investigación sobre prácticas generales" británica. Los datos también incluyeron información demográfica significativa, como el tabaquismo, el uso de alcohol y el índice de masa corporal.
El equipo se enfocó en las estadísticas de casi 2,800 pacientes (todos menores de 90 años) que habían sido diagnosticados con cáncer de páncreas por primera vez entre 1995 y 2009. Se usaron los datos de 16,600 pacientes que no tenían cáncer de páncreas como comparación.
El resultado: El uso a corto plazo de metformina, o de sulfonilureas y/o insulina no tuvo un impacto apreciable sobre el riesgo de cáncer de páncreas.
Sin embargo, el uso a largo plazo de cualquiera de estos medicamentos sí pareció tener un impacto considerable sobre el riesgo de cáncer de páncreas de los diabéticos. Las mujeres experimentaron una reducción en el riesgo con el tratamiento de metformina, y un aumento con las sulfonilureas, mientras que los hombres experimentaron un aumento con la insulina.
El Dr. Michael Choti, profesor de cirugía y oncología del Centro Oncológico Integral Sidney Kimmel de la Universidad de Johns Hopkins en Baltimore, enfatizó la "importancia de intentar identificar las causas de una enfermedad devastadora que con frecuencia se diagnostica tarde".
"Con los años, muchos grupos han intentado observar una variedad de factores de riesgo, de la dieta y otras cosas, y ha habido algunos informes", anotó. "Pero en realidad nada ha resultado bien. Así que este estudio es interesante".
Choti añadió que "también es importante decir que aunque estas podrían ser asociaciones, en realidad no podemos decir que tenemos causa y efecto. El cáncer de páncreas es una enfermedad multifactorial. Así que aunque conceptualmente tiene sentido que estos fármacos podrían tener un impacto sobre el páncreas, que es un órgano metabólico, todavía es demasiado pronto para estar seguros de qué sucede. Y es demasiado pronto para recomendar la metformina como terapia preventiva para el cáncer de páncreas".
"Es interesante e importante", señaló. "Pero no es definitivo".
FUENTES: Michael Choti, M.D., professor, surgery and oncology, Sidney Kimmel Comprehensive Cancer Center, Johns Hopkins University, Baltimore; Jan. 31, 2012, The American Journal of Gastroenterology,

Segundo cáncer primario suele ser del mismo tipo que el primero



El mayor riesgo de desarrollar un segundo cáncer primario está ligado principalmente a un doble riesgo de desarrollar un segundo tumor del mismo tipo que el primero, según revela un estudio de un equipo de Dinamarca.

Datos nacionales daneses demostraron que sólo existe un 10 por ciento más de riesgo de desarrollar un segundo cáncer distinto al tumor primario, publican los autores en Canadian Medical Association Journal.
Estos resultados varían considerablemente según el tipo de tumor. Y como dijo el autor principal, doctor Stig E. Bojesen, de la Universidad de Copenhague, "aunque el riesgo relativo de aparición de algunos segundos cánceres primarios es muy alto, el riesgo absoluto a 10 años se mantiene bastante bajo, por debajo del 2 por ciento para la mayoría de los tumores".
"De modo que nuestro estudio no tiene implicancias directas en la vigilancia de los tumores secundarios", añadió.
El equipo de Bojesen analizó 25 años de datos nacionales sobre unos 7,5 millones de daneses para determinar la relación entre 27 tipos de cánceres y el aumento del riesgo de desarrollar un segundo tumor de cualquier tipo.
Luego, revisaron si ese riesgo adicional se debía principalmente al riesgo de desarrollar un segundo tumor del mismo tipo que el primario o de otro tipo.
El riesgo de desarrollar un segundo cáncer de cualquier tipo fue un 25 por ciento mayor que el riesgo de desarrollar cáncer en la población general, pero varió ampliamente según el tipo de tumor primario (de un 20 por ciento menos de riesgo después de un cáncer de próstata hasta un 87 por ciento más de riesgo tras un cáncer de laringe).
El riesgo estimado de desarrollar un segundo cáncer del mismo tipo que el primario aumentó 2,16 veces (comparado con la aparición de un tumor en un grupo sin cáncer).
Esto también varió ampliamente, entre un 99 por ciento menos de riesgo después de un cáncer prostático hasta 17,8 veces más riesgo luego de un sarcoma.
La posibilidad de tener un segundo cáncer distinto al primario sólo creció un 13 por ciento, comparado con la población general.
"De este modo, el riesgo de desarrollar un segundo cáncer primario dependería del tipo de tumor y, quizás, de factores genéticos y del estilo de vida de cada paciente", concluye el equipo.
"Nos sorprende que el riesgo de desarrollar un segundo cáncer después de un cáncer primario asociado con el tabaquismo fuera relativamente bajo", indicó Bojesen.
"Entonces, en la población, fumar tendría un efecto difuso y pronunciado en el riesgo de desarrollar cáncer, mientras que en cada persona, ese riesgo estaría más orientado a desarrollar un cáncer específico que lo que pensábamos", agregó.
"Ahora, contamos con un catálogo completo del riesgo absoluto y relativo de desarrollar un segundo cáncer primario y la escena es muy heterogénea", dijo Bojesen.
En un editorial sobre el estudio, los doctores Marcy Winget y Yutaka Yasui, de la University of Alberta, en Canadá, opinan que la investigación "proporciona evidencia del alto grado de heterogeneidad y, entonces, de la necesidad de realizar evaluaciones por separado del riesgo, según el tipo de cáncer primario-secundario, en lugar del analizar el riesgo general".
Ambos coinciden con Bojesen en que es difícil sacar conclusiones para la práctica clínica y recomiendan hacerlo con precaución "a la luz de la alta heterogeneidad del riesgo de desarrollar un segundo cáncer primario en todos los tipos de cánceres y del riesgo absoluto de desarrollar un tumor primario".
FUENTE: Canadian Medical Association Journal, online 28 de noviembre del 2011

Las mujeres pueden tomar medidas para prevenir el cáncer cervical



Los Papanicolaou regulares y la vacuna contra el VPH ofrecen protección contra la enfermedad, señalan los expertos

Según la Asociación Americana del Cáncer (American Cancer Society), este año se diagnosticarán en Estados Unidos más de 12,000 nuevos casos de cáncer cervical.
Las mujeres deben hacerse los frotis de Papanicolaou recomendados, y las niñas y mujeres jóvenes deben vacunarse contra el virus del papiloma humano (VPH) para protegerse del cáncer cervical o del cuello uterino, aconseja el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (American College of Obstetricians and Gynecologists) durante el mes de concienciación de la salud cervical.
Cada año, el cáncer cervical mata a más de 4,000 mujeres en EE. UU. Muchas de ellas pudieran haberse salvado con los Papanicolaou de rutina, que buscan células anómalas en el cuello uterino que pueden convertirse en cáncer. Cuando se detectan temprano, esas células anómalas son altamente tratables, según el colegio.
La buena noticia es que la tasa de cáncer cervical se ha reducido en EE. UU. en más de 50 por ciento en las últimas tres décadas, gracias al uso generalizado del frotis de Papanicolaou, afirma el colegio.
El cáncer cervical es causado por ciertas cepas del VPH, una enfermedad de transmisión sexual común. El VPH también puede provocar arrugas genitales y anales, así como cáncer de boca, cabeza y cuello, pene y ano.
Las mujeres pueden protegerse del cáncer cervical mediante la monogamia, la práctica del sexo seguro y haciéndose Papanicolaou de forma periódica. El colegio también recomienda que las niñas y mujeres jóvenes de 9 a 26 años reciban la vacuna contra el VPH.
Una mujer joven debe hacerse su primer frotis de Papanicolaou cuando cumple los 21, y seguir haciéndose Papanicolaou cada dos años hasta los 30. A partir de los 30, las mujeres que reciben tres Papanicolaou negativos consecutivos pueden evaluarse cada tres años, según el colegio.

FUENTE: American College of Obstetricians and Gynecologists, news release, Jan. 18, 2012