jueves, 9 de agosto de 2012

Vigilancia activa vs. cirugía o radioterapia en cáncer de próstata. ¿Cuál es la mejor opción?



Los pacientes con tumores prostáticos de bajo riesgo son más propensos a optar por la vigilancia activa que por la cirugía o la radioterapia si se atienden con un equipo médico multidisciplinario.

Los autores de un nuevo estudio lo atribuyeron a que los equipos de urólogos, radiólogos y oncólogos proporcionan una visión más equilibrada de los riesgos y los beneficios terapéuticos.

Estudios recientes habían sugerido que en los hombres con cánceres de bajo riesgo, la vigilancia activa, que consiste en controles médicos regulares sin cirugía inmediata, sería tan efectiva como la extirpación prostática o la radioterapia después del diagnóstico.

El enfoque también previene efectos adversos como la incontinencia y la impotencia o el alto costo de tratamientos innecesarios. La cirugía, por ejemplo, cuesta unos 13.000 dólares.

"A la mayoría de los hombres con un cáncer de bajo riesgo, el tratamiento no les modificará el resultado clínico, que es vivir el resto de la vida sin que el cáncer lo moleste", dijo el doctor H. Ballentine Carter, urólogo de la Facultad de Medicina de Johns Hopkins, Baltimore, y que no participó del estudio.

Este año, en Estados Unidos se les diagnosticará cáncer de próstata a unos 240.000 hombres, según estima la Sociedad Estadounidense de Oncología. Más de la mitad tendrá un tumor de bajo riesgo, que es de lento crecimiento y a menudo no altera la vida del paciente.

Aun así, más de nueve de cada 10 pacientes optan por un tratamiento, como cirugía o radioterapia, según publican los autores en Journal of ClinicalOncology.

"Muchos pacientes diagnosticados con cáncer están sobrediagnosticados", señaló el doctor Laurence Klotz, jefe de urología del Instituto de Investigación Sunnybrook, Toronto.

Hasta la mitad de los pacientes a los que se les diagnostica la enfermedad son candidatos para la vigilancia activa, indicó Klotz, que no participó del estudio. "Los equipos multidisciplinarios tienden a ofrecerles a los pacientes un punto de vista más equilibrado", agregó.

El equipo del doctor JasonEfstathiou, del Hospital General de Massachusetts, analizó las decisiones terapéuticas de 701 hombres con el cáncer atendidos en hospitales de Boston.

Un tercio fue atendido por equipos multidisciplinarios. El 43 por ciento de esos pacientes optó por la vigilancia activa, en lugar de la cirugía o la radioterapia inmediatas, comparado con el 22 por ciento de aquellos atendidos por un solo especialista.

"No hay duda de que en entornos distintos, los hombres toman decisiones distintas", dijo Efstathiou. "La consulta en una clínica multidisciplinaria les permite escuchar distintos puntos de vista sobre la enfermedad y las opciones terapéuticas más adecuadas. Esto mejora la toma de decisión", agregó.

Los autores recomendaron también que los pacientes conversen con sus médicos sobre las opciones terapéuticas menos agresivas y que pidan segundas opiniones.

"La primera pregunta debería ser '¿Necesito o no un tratamiento?'", dijo Carter. "Recién entonces deberían conversar sobre las opciones terapéuticas disponibles", agregó.

Klotz comentó que un tercio de los hombres que optan por la vigilancia activa necesitarán un tratamiento por el avance del cáncer, pero aclaró que no hay evidencia de que esos pacientes sean más propensos a morir por la enfermedad que los que reciben un tratamiento inmediato.

Referencias:

Journal of Clinical Oncology, online 30 de julio del 2012

Un descubrimiento en torno al cáncer allana el camino para mejores tratamientos.



Científicos de la Queen'sUniversity, Belfast, han hecho un descubrimiento que podría dar por resultado tratamientos más eficaces de las neoplasias malignas de la garganta y del cuello.

Consiste en el tratamiento dirigido a las células no neoplásicas que rodean un tumor y también en el tratamiento del propio tumor.



Los investigadores determinaron que el tejido no maligno que rodeaba a las neoplasias malignas de la garganta y el cuello desempeña un papel regulando la diseminación de las células malignas.

Se podrían desarrollar tratamientos para evitar que el tejido sea invadido por el cáncer.

Los científicos consideran que es posible interrumpir los mensajes que favorecen la invasión por las células cancerosas y de esta manera inhibir la diseminación del tumor.

La investigación, dirigida por el profesor Dennis McCance, se acaba de publicar en European Molecular BiologyOrganizationJournal
.

El profesor McCance dijo: «El cáncer se disemina como resultado de una comunicación bilateral entre las células malignas de un tumor y las células no malignas en el tejido circundante».

El descubrimiento nos allana el camino para investigar nuevos tratamientos que se dirigirían al tejido normal que rodea a un tumor, en vez de al propio tumor».

Profesor Dennis McCance

«Ya sabemos que las células malignas están intrínsecamente programadas para invadir tejido sano circundante».

«Sin embargo, las células del tejido no maligno también están programadas para emitir mensajes a las células malignas, fomentando activamente que invadan. Si se pueden interrumpir estos mensajes —emitidos por el tejido sano al tumor—, entonces se inhibirá la diseminación del cáncer.

«Lo que hemos descubierto es que una proteína específica en el tejido no maligno tiene la capacidad para abrir o cerrar la vía de comunicación entre el tejido sano y el tumor. Cuando es activada la proteína del retinoblastoma (Rb) en tejido no maligno, esto da por resultado una disminución de factores que favorecen la invasión por las células malignas, de manera que el cáncer no se disemina».

El profesor McCance dijo que los tratamientos actuales del cáncer se enfocan en dirigirse al propio tumor, para destruir las células malignas antes que se diseminen.

Este descubrimiento nos allana el camino para investigar nuevos tratamientos que se dirigirían al tejido normal que rodea a un tumor, en vez de al propio tumor.

Al dirigirse específicamente a las vías controladas por la proteína Rb, será posible interrumpir los mensajes que favorecen que las células malignas invadan, e inhibir la diseminación del tumor».

«Nuestra investigación se ha enfocado en las neoplasias malignas de la garganta y el cuello, pero es posible que Rb u otras proteínas presentes en el tejido sano que rodea a otros tipos de neoplasias malignas desempeñen un papel similar regulando la diseminación de las células tumorales. Por tanto, las repercusiones de este descubrimiento podrían ir más allá de las neoplasias malignas de la garganta y el cuello, y esto es algo que tenemos pensado investigar más a fondo.»

La investigación fue financiada por Wellcome Trust, el Experimental Cancer Medicine Centre y el NationalInstitutes of Health (USA), y fue respaldado por NorthernIrelandBiobank.

La cura del cáncer puede estar en las células no malignas.





 Los tejidos que rodean los tumores, donde hay células no cancerosas que sirven de motor de riego del virus, son el objeto de estudio de los científicos.

Científicos encontraron que las células no cancerosas que están en los tejidos blandos que rodean el cáncer de garganta y cervical juegan un papel importante regulando la dispersión de...

las células cancerosas.

La idea es tratar a las células no cancerosas que rodean los tumores cancerosos en una forma parecida, si no igual, a como se trata el tumor en sí.

Los tratamientos podrían, entonces, enfocarse en impedir que ese tejido no sea infectado por el cáncer.

Lo científicos piensan que es posible 'apagar' los mensajes que estimulan las células cancerosas para que invadan el tejido y con eso infecten el tumor.

La investigación, dirigida por el profesor Dennis McCance, acaba de ser publicada en el European Journal Molecular Biology Organization.

Cómo atacar las células sanas
"El cáncer se propaga como el resultado de una comunicación recíproca entre las células cancerosas en un tumor y las células no cancerosas en el tejido que lo rodea", dijo McCance.

"Ya sabemos que las células cancerosas están programadas para invadir los tejidos vecinos sanos.

"Sin embargo, las células en el tejido no canceroso también están programados para enviar mensajes a las células cancerosas, alentando activamente la propagación. Si estos mensajes -enviados desde el tejido sano del tumor- pueden ser desconectados, la propagación del cáncer se evitaría.

"Lo que hemos descubierto es que una proteína en particular en el tejido no canceroso tiene la capacidad de abrir o cerrar la vía de comunicación entre el tejido sano y el tumor. Cuando la proteína retinoblastoma (Rb) en el tejido no canceroso se activa, este conduce a una disminución de los factores que estimulan la invasión de las células cancerosas. Y así el cáncer no se propagaría."

Se abre una puerta
McCance dijo que los tratamientos actuales para el cáncer se centran en la orientación del tumor en sí, con el fin de matar las células cancerígenas antes de que se propaguen.

"Este descubrimiento abre la puerta para que podamos desarrollar nuevos tratamientos que se dirigen al tejido normal que rodea el tumor, en comparación con el tumor en sí.

"Al dirigirse específicamente a las vías controladas por la proteína Rb se lograría la desconexión de los mensajes que estimulan las células cancerosas de invadir e inhibir la propagación del tumor."

"Nuestra investigación se ha centrado en el cáncer de la garganta y el cuello uterino. Sin embargo, es posible que Rb y otras proteínas en el tejido sano que rodea a otros tipos de cáncer puedan jugar un papel similar en la regulación de la proliferación de las células tumorales.

"Por lo tanto, las implicaciones de este descubrimiento podrían ir mucho más allá de la garganta y el cáncer cervical, y eso es algo que se va a investigar más a fondo."

miércoles, 1 de agosto de 2012

Los antioxidantes podrían reducir el riesgo de cáncer pancreático.





El complementar la alimentación con más vitaminas C, E y selenio podría ayudar a reducir hasta dos tercios el riesgo de cáncer de páncreas, afirmaron investigadores-

Y una de cada 12 de las neoplasias malignas se podría prevenir si resulta que hay una relación causal entre las vitaminas y el mineral, según la investigación publicada anoche por la University of EastAnglia, Norwich, Inglaterra.

Los investigadores de la sección Norfolk del estudio Investigación Prospectiva Europea del Cáncer (EPIC, por sus siglas en inglés), rastreó la salud de más de 23.500 pacientes de entre 40 y 74 años de edad, todos los cuales participaron en la sección Norfolk del estudio EPIC entre 1993 y 1997.

Cada participante llevó un diario de alimentación exhaustiva, en el cual se detallaron los tipos y la cantidad de cada alimento que consumían durante siete días, así como los métodos que utilizaban para prepararlos.

Los registros de alimentos en el diario fueron equiparados con uno de 11.000 productos alimenticios y se calcularon los valores nutrimentales utilizando un programa de informática diseñado especialmente (DINER).

Un total de 49 personas (55% hombres) presentaron cáncer de páncreas en los primeros 10 años después de ingresar en el estudio y esta cifra aumentó a 86 (44% hombres) hacia 2010. En promedio, sobrevivieron seis meses después del diagnóstico.

Los investigadores compararon las ingestas de nutrimentos de los participantes a quienes se diagnosticó la enfermedad en los primeros 10 años después de incorporarse en el estudio EPIC con casi 4000 personas sanas para determinar si había alguna diferencia.

Detectaron que quienes tenían una ingesta semanal de selenio en el 25% superior redujeron aproximadamente a la mitad su riesgo de presentan cáncer de páncreas en comparación con aquellos cuya ingesta se encontró en el cuarto inferior.

También observaron que aquellos cuya ingesta de vitaminas C, E y selenio estaba en el cuarto superior tenían 67% menos posibilidades de presentar cáncer de páncreas que los que estaban en el 25% inferior.

Los autores, que publicaron su estudio en Gut, expresaron que los antioxidantes pueden neutralizar los productos secundarios dañinos del metabolismo y la actividad celular normal y reducir las influencias genéticamente programadas. También pueden estimular la respuesta del sistema inmunitario.

Finalmente aseguraron: «Si se confirma una relación causal al notificarse hallazgos compatibles de otros estudios epidemiológicos, entonces las recomendaciones dietéticas basadas en la población ayudarán a evitar el cáncer de páncreas.»

El regreso al trabajo después de un cáncer de mama.




Las mujeres que formaban parte de la fuerza de trabajo antes de un diagnóstico de cáncer de mama a menudo regresan a su rutina laboral normal después del tratamiento, muestra un estudio de mujeres suecas.

Investigadores determinaron que de 505 mujeres tratadas de cáncer de mama, tres cuartas partes tenían empleo 16 meses después de su diagnóstico, lo cual es compatible con la tasa de empleo en mujeres suecas en general.

Y de las mujeres que estaban trabajando antes de su diagnóstico, 72% regresaron sin ningún cambio en sus horarios. Quince por ciento había reducido sus horas de trabajo, en tanto que 11% no reanudaron del todo sus actividades laborales.

«Este es un hallazgo muy positivo, el que la mayoría de las pacientes con cáncer de mama volvieran a su horario de actividades laborales previas al diagnóstico», dijo en un mensaje de correo electrónico la investigadora principal Marie Hoyer de la Uppsala University en Suecia.

«Al mismo tiempo», añadió, «Es importante apoyar a las mujeres que involuntariamente abandonan la fuerza de trabajo debido a su enfermedad o tratamiento».

Las mujeres que habían recibido quimioterapia al parecer tienen más dificultades para reanudar su trabajo que las que habían recibido otros tratamientos, como cirugía o radioterapia. Una cuarta parte de las pacientes con quimioterapia había reducido sus horas de trabajo, en comparación con 6% de las otras mujeres.

Esto no es sorprendente, dijo Hoyer, ya que en otros estudios se ha demostrado que la quimioterapia parece repercutir en la vida laboral de las personas.

«Es importante que las pacientes con cáncer de mama comenten los posibles efectos adversos de su tratamiento con su médico». «La información en torno a lo que cabe esperar y de qué manera atender los posibles efectos secundarios puede facilitar la rehabilitación y la reanudación laboral».

Los hallazgos, comunicados en Journal of ClinicalOncology, están basados en 505 mujeres suecas que tenían menos de 63 años cuando presentaron cáncer de mama. Llenaron cuestionarios durante un promedio de cuatro meses y 16 meses después de su diagnóstico.

Suecia tiene un sistema de atención a la salud para toda la población de manera que las personas no dependen de sus trabajos para la cobertura por el seguro. Sin embargo, después de una enfermedad grave, es posible que necesiten regresar a trabajar por cuestiones económicas, señaló Hoyer.

Y dijo que sus hallazgos son similares a lo que se ha observado en estudios realizados en otros países, incluso en Estados Unidos, donde la mayoría de las personas en edad laboral dependen de sus trabajos para contar con el seguro de salud.

No obstante, la investigación realizada en Estados Unidos ha señalado que hay brechas raciales en la capacidad de las pacientes con cáncer de mama para volver a trabajar. En un estudio reciente de 1100 pacientes con cáncer de mama se observó que las mujeres hispanoamericanas que recibían quimioterapia tenían más posibilidades de perder su trabajo que las pacientes blancas o negras que recibían quimioterapia.

En general, 24% de todas las pacientes hispanoamericanas habían renunciado a sus trabajos o los habían perdido, en comparación con 10% de las mujeres negras y 7% de las mujeres blancas.

Puesto que la brecha en gran parte fue en personas que recibieron quimioterapia, los investigadores señalaron que los médicos deben tener presente la vida laboral de las mujeres durante el tratamiento. Podrían tratar de programar sus tratamientos para facilitarles la adaptación a los horarios de su trabajo, o brindarles más ayuda para controlar los efectos secundarios.

Hoyer estuvo de acuerdo en que los médicos debieran tener presente la posible repercusión de la quimioterapia en la capacidad laboral de una mujer.

Y la decisión para siquiera aplicar quimioterapia es individual, señalan ella y sus colaboradores. Es posible que algunas mujeres deriven escaso beneficio a cambio de los efectos secundarios.

«En el contexto clínico es importante analizar los efectos adversos de manera que las pacientes puedan tomar decisiones de tratamiento basadas en la información», señalan los investigadores.

Desde luego, no todas las mujeres pueden querer regresar a trabajar después del tratamiento del cáncer de mama. En este estudio las mujeres que otorgaron menos importancia a su trabajo antes del diagnóstico tuvieron menos posibilidades de regresar.

Así que para algunas, el reducir las horas de trabajo, o el renunciar al mismo, pueden ser el «resultado óptimo», dicen los investigadores.

Aprueban primer medicamento en base a terapia genética en Europa.




Los reguladores europeos recomendaron la aprobación del primer medicamento en base a terapia genética del mundo occidental, tras rechazarlo en tres oportunidades previas, en lo que es un avance significativo para el novedoso campo de la tecnología médica.

Más de 20 años después de los primeros experimentos con el innovador método
 de reparación de genes defectuosos, los científicos y las compañías farmacológicas aún tienen problemas para llevar la terapia genética a la práctica.

La decisión de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA por su sigla en inglés) es una victoria para el laboratorio que fabrica la medicina, la pequeña biotecnológica holandesa uniQure, y una posibilidad de vida para pacientes con el ultra raro trastorno genético deficiencia de lipoproteína lipasa (DLPL).

No obstante, llega demasiado tarde para los inversores de la firma anterior propietaria del fármaco, Amsterdam Molecular Therapeutics (AMT).

Tras los rechazos iniciales de su medicina Glybera, AMT fue adquirida en abril por la empresa privada uniQure porque ya no podía financiarse en los mercados públicos.

Los pacientes con DLPL son incapaces de manejar las partículas de grasa en su plasma sanguíneo y temen comer una comida normal porque puede provocarles una inflamación aguda del páncreas.

El trastorno, que se estima que afecta a no más de una o dos personas por millón, puede causar pancreatitis aguda y muerte.

Obtener aprobación para Glybera resulta particularmente un desafío porque la compañía sólo pudo probar el test sobre 27 pacientes en ensayos clínicos, debido al nivel de rareza de la condición.

En esa escasa evidencia basó la agencia europea su reticencia inicial a aprobar el medicamento.

Pero el controlador con sede en Londres dijo que ahora aceptaba que existe un beneficio suficiente para justificar la luz verde para los pacientes más afectados por el trastorno, con la condición de que quienes reciban la terapia sigan siendo controlados.

Potencial de la terapia genética

"Esta aprobación destraba el potencial de la terapia genética porque es la primera tanto por parte de la EMA como de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos)", indicó en una entrevista el presidente ejecutivo de uniQure, Jorn Aldag.

La idea de tratar enfermedades reemplazando los genes defectuosos con una copia que funcione bien obtuvo crédito en 1990, con el éxito de las primeras pruebas clínicas de la terapia genética en el mundo contra una rara condición llamada síndrome de inmunodeficiencia combinada severa (SCID).

El campo luego sufrió un importante revés cuando un adolescente de Arizona murió en un experimento con terapia génica en 1999 y dos niños franceses con SCID desarrollaron leucemia en el 2002.

En China, Shenzhen SiBiono GeneTech obtuvo en el 2003 aprobación para un medicamento en base a terapia genética para el cáncer de cabeza y cuello, pero hasta ahora no se han aprobado productos de este tipo ni en Europa ni en Estados Unidos.

Más recientemente, algunas grandes compañías farmacéuticas también han estado explicando el campo de la terapia genética. GlaxoSmithKline, por ejemplo, firmó un acuerdo en el 2010 con investigadores italianos para desarrollar una terapia contra el SCID.

UniQure ahora se está preparando para presentar pedidos de aprobación de Glybera en Estados Unidos, Canadá y otros mercados.

Enfoque en trastornos esofágicos frecuentes, pero riesgosos.



Expertos han comunicado los mejores métodos para tratar trastornos del esófago que pueden desencadenar cáncer.

Diferentes formas de identificar y tratar trastornos precancerosos y cancerosos frecuentes del esófago, fueron analizados por el Profesor Janusz Jankowski de Queen Mary, University of London, UK, y sus colaboradores.


Las tasas de mortalidad por cáncer del esófago pueden ser altas, de manera que se debe administrar tratamiento lo más pronto posible, pero no hay un acuerdo con respecto a cuál enfoque aplicar.

El equipo analizó cerca de 12.000 estudios sobre la Displasia de Barrett, la cual produce cambios celulares anormales, y el adenocarcinoma esofágico en etapa temprana. Los hallazgos aparecen en la primera edición de agosto de la revista Gastroenterology.

En su analisis el equipo utilizó un nuevo método denominado el procedimiento de Delphi, el cual permite ver la fuerza probatoria de los estudios, de manera que pudieron llegar a recomendaciones sobre el tratamiento de estos trastornos.

El profesor Jankowski dice: «Ante la falsa de evidencia de gran fuerza probatoria derivada de estudios clínicos aleatorizados a gran escala, este análisis sistemático extenso brinda una calridad real sobre las mejores maneras de tratar esta enfermedad».

Su equipo de investigadores recopiló diversas opiniones de expertos sobre diagnóstico, epidemiología, métodos de vigilancia, enfoques terapéuticos y prevención de estos trastornos hasta que llegaron a un consenso.

«Los mensajes clave que surgen de este proceso son que el equipo endoscópico necesita ser eficiente y que los procedimientos de cirugía endoscópica pueden ser mejores que los de cirugía abierta, que son más riesgosos» dijo el profesor Jankowski.

«Además, debe contarse con muestras de tejidos más numerosas y más grandes para que el patólogo pueda asegurarse de que no se pasen por alto neoplasias malignas en etapa temprana. En la actualidad, no hay biomarcadores fiables que puedan reemplazar a un equipo satisfactorio, un endoscopista bien capacitado y un patólogo metódico».

Referencias:

Consensus statements for management of Barrett's dysplasia and early-stage esophageal adenocarcinoma, based on a Delphi process. Jankowski, J. A. Z. et al. Gastroenterology August 2012 Volume 143 No. 2 pp. 336-46