miércoles, 1 de agosto de 2012

El regreso al trabajo después de un cáncer de mama.




Las mujeres que formaban parte de la fuerza de trabajo antes de un diagnóstico de cáncer de mama a menudo regresan a su rutina laboral normal después del tratamiento, muestra un estudio de mujeres suecas.

Investigadores determinaron que de 505 mujeres tratadas de cáncer de mama, tres cuartas partes tenían empleo 16 meses después de su diagnóstico, lo cual es compatible con la tasa de empleo en mujeres suecas en general.

Y de las mujeres que estaban trabajando antes de su diagnóstico, 72% regresaron sin ningún cambio en sus horarios. Quince por ciento había reducido sus horas de trabajo, en tanto que 11% no reanudaron del todo sus actividades laborales.

«Este es un hallazgo muy positivo, el que la mayoría de las pacientes con cáncer de mama volvieran a su horario de actividades laborales previas al diagnóstico», dijo en un mensaje de correo electrónico la investigadora principal Marie Hoyer de la Uppsala University en Suecia.

«Al mismo tiempo», añadió, «Es importante apoyar a las mujeres que involuntariamente abandonan la fuerza de trabajo debido a su enfermedad o tratamiento».

Las mujeres que habían recibido quimioterapia al parecer tienen más dificultades para reanudar su trabajo que las que habían recibido otros tratamientos, como cirugía o radioterapia. Una cuarta parte de las pacientes con quimioterapia había reducido sus horas de trabajo, en comparación con 6% de las otras mujeres.

Esto no es sorprendente, dijo Hoyer, ya que en otros estudios se ha demostrado que la quimioterapia parece repercutir en la vida laboral de las personas.

«Es importante que las pacientes con cáncer de mama comenten los posibles efectos adversos de su tratamiento con su médico». «La información en torno a lo que cabe esperar y de qué manera atender los posibles efectos secundarios puede facilitar la rehabilitación y la reanudación laboral».

Los hallazgos, comunicados en Journal of ClinicalOncology, están basados en 505 mujeres suecas que tenían menos de 63 años cuando presentaron cáncer de mama. Llenaron cuestionarios durante un promedio de cuatro meses y 16 meses después de su diagnóstico.

Suecia tiene un sistema de atención a la salud para toda la población de manera que las personas no dependen de sus trabajos para la cobertura por el seguro. Sin embargo, después de una enfermedad grave, es posible que necesiten regresar a trabajar por cuestiones económicas, señaló Hoyer.

Y dijo que sus hallazgos son similares a lo que se ha observado en estudios realizados en otros países, incluso en Estados Unidos, donde la mayoría de las personas en edad laboral dependen de sus trabajos para contar con el seguro de salud.

No obstante, la investigación realizada en Estados Unidos ha señalado que hay brechas raciales en la capacidad de las pacientes con cáncer de mama para volver a trabajar. En un estudio reciente de 1100 pacientes con cáncer de mama se observó que las mujeres hispanoamericanas que recibían quimioterapia tenían más posibilidades de perder su trabajo que las pacientes blancas o negras que recibían quimioterapia.

En general, 24% de todas las pacientes hispanoamericanas habían renunciado a sus trabajos o los habían perdido, en comparación con 10% de las mujeres negras y 7% de las mujeres blancas.

Puesto que la brecha en gran parte fue en personas que recibieron quimioterapia, los investigadores señalaron que los médicos deben tener presente la vida laboral de las mujeres durante el tratamiento. Podrían tratar de programar sus tratamientos para facilitarles la adaptación a los horarios de su trabajo, o brindarles más ayuda para controlar los efectos secundarios.

Hoyer estuvo de acuerdo en que los médicos debieran tener presente la posible repercusión de la quimioterapia en la capacidad laboral de una mujer.

Y la decisión para siquiera aplicar quimioterapia es individual, señalan ella y sus colaboradores. Es posible que algunas mujeres deriven escaso beneficio a cambio de los efectos secundarios.

«En el contexto clínico es importante analizar los efectos adversos de manera que las pacientes puedan tomar decisiones de tratamiento basadas en la información», señalan los investigadores.

Desde luego, no todas las mujeres pueden querer regresar a trabajar después del tratamiento del cáncer de mama. En este estudio las mujeres que otorgaron menos importancia a su trabajo antes del diagnóstico tuvieron menos posibilidades de regresar.

Así que para algunas, el reducir las horas de trabajo, o el renunciar al mismo, pueden ser el «resultado óptimo», dicen los investigadores.

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