lunes, 30 de enero de 2012

Científicos españoles señalan la proteína que "enciende la mecha" del cáncer.



La actividad excesiva de la proteína CPEB4 estimula la síntesis de cientos de otras proteínas y también los oncogenes. Como resultado, la causa del cáncer podría deberse a un cambio en la actividad de una sola proteína.

Esta es la conclusión a la que han llegado los científicos españoles Raúl Méndez, del Instituto de Investigación Biomédica (IRB) de Barcelona y Pilar Navarro, del Hospital del Mar de Barcelona, cuyo estudio ha sido publicado en la revista 'Nature Medicine'.

Según los expertos, las alteraciones en los mecanismos moleculares de las células conducen al cáncer. Los autores identifican la proteína CPEB4 como una especie de "director de orquesta celular" que "enciende" cientos de genes vinculados con el crecimiento tumoral.

"No sería solo la mutación de un gen concreto lo que promovería el crecimiento del tumor, sino la expresión en el sitio incorrecto de una proteína que activa cientos de moléculas mensajeras que llevan la información contenida en los genes para sintetizar las proteínas, sin que estos genes estén mutados", sostiene Raúl Méndez.

La CPEB4 sólo se activa en fases embrionarias y su función desaparece en los tejidos adultos, excepto cuando éstos son cancerígenos, cuando vuelve a expresarse y activa otros genes.

Los científicos compararon tumores con tejidos sanos y encontraron que en las células cancerígenas está presente la proteína CPEB4, que se considera un activador de los muchos ARNm. Resulta que para el crecimiento de los tumores cancerígenos basta con que el gen CPEB4 mute, y su actividad, a su vez, afecte negativamente a las otras proteínas.

Aunque de momento el estudio se limita a dos tipos de tumores, de páncreas y cerebral, los autores creen que esa pauta se repetirá en muchos otros, teniendo en cuenta los efectos observados en los tumores estudiados y el tipo de genes regulados por este mecanismo.

El estudio de los científicos españoles ha despertado el interés de sus colegas, que creen que los resultados serán muy útiles en el desarrollo de métodos del tratamiento contra el cáncer. "Los ensayos clínicos en animales han demostrado resultados prometedores. Sin embargo, se necesita más investigación antes de comenzar los experimentos en seres humanos", sostienen los autores del estudio.

La hiperplasia prostática benigna aumenta al doble el riesgo de carcinoma de la próstata.



El estudio del registro más extenso realizado hasta el momento ha mostrado una interrelación importante entre la hiperplasia prostática (HPB) y el carcinoma de la próstata. El hallazgo fue comunicado aquí por investigadores daneses en el Congreso Europeo Interdisciplinario de Cáncer 2011, y se deriva de un análisis de datos de más de tres millones de hombres.

Los resultados muestran que los hombres que eran hospitalizados por HPB tenían el doble de riesgo de presentar carcinoma de la próstata que los de la población general; en los que se sometían a tratamiento quirúrgico de su HPB se había triplicado el riesgo. Además, el riesgo de fallecimiento por carcinoma de la próstata aumentó en grado significativo —dos tantos en los pacientes hospitalizados por HPB o hasta ocho tantos en los que se sometieron a tratamiento quirúrgico, informó el Dr. Stig Bojesen, del Hospital Universitario de Copenhague, Herlev, Dinamarca.

Este es un tema candente extremadamente debatido

La Dra. Cora Sternberg, jefa de oncología médica en el Hospital San Camillo/Forlanini en Roma, Italia, quien fue la encargada de comentar este estudio, dijo: «Este es un tema candente extremadamente debatido». Hizo notar que varios estudios previos no habían demostrado ninguna relación entre la HPB y el carcinoma de la próstata, en tanto que otros han señalado tal vínculo; en un estudio reciente se demostró que los dos trastornos son biológicamente homogéneos.

Estos datos no infieren una relación causal.

La Dra. Sternberg dijo que el estudio danés demostró una relación significativa, pero hizo hincapié en que «estos datos no infieren una relación causal». Así mismo, señaló que se necesita más investigación.

El señalamiento de que la HPB aumenta el riesgo de carcinoma de la próstata es muy debatido, dijo el Dr. Joaquim Bellmunt, del Hospital Universitario Valle d'Hebron Barcelona, España, quien fue presidente de la sesión. Casi todos los hombres presentan alguna HPB conforme avanzan en edad, de manera que el señalar que este trastorno aumenta el riesgo de carcinoma de la próstata podría provocar gran temor y ansiedad entre el público general, dijo a Medical News. Añadió: «Debemos ser muy cautos y estudiar más esto».

Datos sobre más de tres millones de hombres

El Dr. Bojesen y sus colaboradores analizaron los datos de 3.009.258 hombres de varios registros daneses separados (tales como los de hospitalización, cirugía, causa de muerte, prescripciones y el registro de cáncer nacional). Se hizo un seguimiento hasta por 27 años.

El equipo de investigadores determinó que de 1980 a 2006, a 853.315 hombres se les diagnosticó carcinoma de la próstata y 25.459 murieron por la enfermedad. Se necesitó la hospitalización por HPB sintomática en 187.591 hombres y se trató la HPB mediante cirugía en 77.698.

En un análisis multifactorial se demostró que en los hombres que fueron hospitalizados por HPB aumentaron al doble las posibilidades de un diagnóstico de carcinoma de la próstata que en la población general (cociente de riesgos instantáneos [CRI]: 2,22; intervalo de confianza [IC] del 95%: 2,13 a 2,31) y también tuvieron el doble de posibilidades de morir por carcinoma de la próstata (CRI: 2,00; IC del 95%: 1,91 a 2,08). En los hombres que se sometieron a tratamiento quirúrgico por HPB fueron tres veces más posibilidades de que se estableciera el diagnóstico de carcinoma de la próstata (CRI: 3,36; IC del 95%: 3,03 a 3,50) y casi ocho veces más las posibilidades de muerte por carcinoma de la próstata (CRI: 7,85; IC del 95%: 7,40 a 8,32).

El Dr. Bojesen dijo que estos son «resultados congruentes que muestran una interrelación».

Hizo hincapié en que este fue un estudio epidemiológico retrospectivo y que si bien los resultados muestran una interrelación entre los dos trastornos, este estudio no indica que la relación sea causal. Sin embargo, cuando se le insistió, añadió que los resultados de la HPB produce «un crecimiento del órgano» de manera que «es posible» una interrelación con el cáncer de la próstata.

El Dr. Jean-Charles Soria, del Institut Gustave Roussy, París, Francia, quien moderó la conferencia de prensa en la cual se dio a conocer el estudio, hizo notar que la interrelación con carcinoma de la próstata se determinó para los hombres con HPB que habían sido hospitalizados u operados, lo cual indicaría un trastorno más importante, y no para los hombres que tenían HPB más leve que no se trató. Dijo: «Esto me hace pensar que podría haber cierta causalidad». Sin embargo, señaló que se han realizado otros estudios en los que no se ha demostrado tal interrelación.

El Dr. Bojesen, aunque reconoció que se necesita más investigación, señalo que los resultados de este estudio tienen importantes repercusiones, tomando en cuenta la manera en que muchas personas resultan afectadas.

Dijo: «La posible repercusión clínica de nuestro estudio podría hacer que los médicos que tratan a pacientes con hiperplasia prostática benigna debieran efectuar un seguimiento cuidadoso a estos hombres para asegurarse del diagnóstico temprano y el tratamiento de un posible carcinoma de la próstata y mejorar así la posibilidad de un tratamiento curativo».

Añadió: «Sin embargo, nuestro estudio no nos permite recomendar el programa de vigilancia óptimo para estos hombres». Esta cuestión se ha de abordar en otros estudios.

viernes, 20 de enero de 2012

El tamoxifeno se relaciona con diabetes en las mujeres mayores .



Un nuevo estudio indica que las mujeres mayores que toman el fármaco tamoxifeno para tratar el carcinoma de la mama pueden tener un incremento del riesgo de presentar diabetes.

Los hallazgos, comunicados recientemente en Cancer no demuestran que el tamoxifeno produzca diabetes en algunas mujeres.

Sin embargo, los investigadores dicen que es plausible que en las mujeres con factores de riesgo conocidos para la diabetes, el tamoxifeno incrementé un poco el riesgo.

En el estudio de más de 14.000 sobrevivientes de carcinoma de mama de 65 y más años de edad se determinó que en 10% se establecía el diagnóstico de diabetes en el curso de cinco años.

Estas posibilidades fueron una cuarta parte más altas en mujeres que estaban recibiendo tamoxifeno, frente a las que no lo utilizaban.

La directora del estudio, Dra. Lorraine L. Lipscombe, del Women's College Hospital y la University of Toronto en Canadá, dijo que este incremento es pequeño y que los hallazgos no debieran «alarmar» a las mujeres que toman tamoxifeno.

La Dra. Lipscombe dijo en una entrevista: «El tamoxifeno es un fármaco muy importante». «No quiero que las mujeres piensen que deben dejar de tomarlo».

Además, si el tamoxifeno afecta las posibilidades de que se presente diabetes, debe hacerlo únicamente en algunas mujeres según la Dra. Lipscombe.

Ellas y sus colaboradores conjeturan que el tamoxifeno puede incrementar el riesgo de diabetes en las mujeres que ya están predispuestas a la enfermedad.

En teoría, los efectos del tamoxifeno sobre los estrógenos pueden añadirse a algunos problemas de la regulación de la glucemia.

No obstante, es el primer estudio en demostrar una interrelación entre el tamoxifeno y la diabetes. La Dra. Lipscombe dijo: «Así que definitivamente recomendamos que se lleven a cabo más estudios».

Y esto, hizo notar, debiera comprender estudios de mujeres más jóvenes para determinar si existe la misma interrelación para ellas.

Por ahora, dijo, las mujeres que reciben tamoxifeno tal vez quieran prestar especial atención a controlar cualquiera de los factores de riesgo de diabetes establecidos que puedan tener.

Los investigadores determinaron que las mujeres que habían utilizado tamoxifeno con anterioridad, pero no en la actualidad, no tenían más riesgo de diabetes.

La Dra. Lipscombe dijo: «No vimos que persistiera el riesgo después que las mujeres dejaron de tomar el fármaco».

Ni los investigadores observaron alguna conexión entre la diabetes y los inhibidores de la aromatasa.

La Dra. Lipscombe dijo que es posible que la falta de vínculo se deba al hecho de que pocas mujeres que participaron en el estudio estaban utilizando un inhibidor de la aromatasa. Señaló que se necesitan más estudios para dar respuesta también a esta interrogante.



Referencias:

http://bit.ly/qs91sm

El cloruro de radio-223 modifica el procedimiento terapéutico y podría ser útil en muchas neoplasias malignas .



El radiofármaco en fase de investigación cloruro de radio-223 (Alpharadin), que ha mostrado mejorar la supervivencia en pacientes con carcinoma prostático avanzado y metástasis óseas y que modifica el procedimiento terapéutico, podría ser útil en muchas otras neoplasias malignas.

El producto es muy específico para las metástasis óseas, de manera que es posible que se pueda utilizar en muchas neoplasias malignas diferentes que se han diseminado al tejido óseo, sea cual sea su órgano de afectación primaria, dijo el Dr. Chris Parker, oncólogo clínico asesor del Royal Marsden Hospital, Londres, Reino Unido. Sin embargo, dijo a Medscape Medical News, esto es sólo una teoría por el momento. Se están planeando estudios clínicos en otras neoplasias malignas, comenzando con el carcinoma de mama.

Esto fue lo que expresó el Dr. Parker en una conferencia de prensa aquí n el Congreso Europeo Interdisciplinario de Cáncer 2011, donde presentó los resultados del estudio de fase 3 en carcinoma de la próstata, conocido como ALSYMPCA (NCT00699751). Los resultados principales de este estudio, dados a conocer antes este año, causaron bastante revuelo porque mostraron una mejora significativa de la supervivencia.

El Dr. Parker explicó que los pacientes con carcinoma de la próstata fueron estudiados en primera instancia debido a que esta neoplasia tiene una gran tendencia a producir metástasis óseas. Dijo que alrededor de 90% de los pacientes con carcinoma prostático avanzado presentarán metástasis óseas y en muchos casos no tendrán metástasis detectables en otras partes del cuerpo.

En el estudio de fase 3 participaron 922 pacientes con neoplasia maligna de la próstata que eran resistentes al tratamiento hormonal y que habían presentado dos o más metástasis óseas. Todos los participantes recibieron tratamiento normal, pero los que también recibieron cloruro de radio-223 vivieron significativamente más tiempo, con una mediana de supervivencia global de 14 meses, en comparación con 11,2 meses (cociente de riesgos instantáneos: 0,695; p = 0,00185).

Este resultado, descubierto durante un análisis del ínterin, hizo que se suspendiera en una etapa temprana el estudio. En ese momento, explicó el Dr. Parker, «No habría sido ético no ofrecer el tratamiento activo a los que estaban tomando placebo».

Los datos del estudio sobre carcinoma de la próstata se remitirán ahora a las autoridades sanitarias para su autorización. Alpharadin, originalmente desarrollado por la compañía noruega Algeta ASA, ha sido autorizado y ahora lo está produciendo Bayer.

Bayer hizo notar recientemente que la US Food and Drug Administration le ha otorgado al compuesto una designación de valoración rápida, la cual agiliza el análisis de los fármacos dirigidos a enfermedades graves y que cumplen una necesidad médica no satisfecha.

Modificador del procedimiento terapéutico en el carcinoma de la próstata

El Dr. Parker dijo que piensa que una vez aprobado, el cloruro de radio-223 se convertirá en un tratamiento normal para el carcinoma de próstata avanzado y que representa «un paso adelante muy diferente e importante».

Añadió que todavía no está del todo claro cómo exactamente se incorporará en el tratamiento actual. Dijo que será interesante ver si se puede utilizar en combinación con abiraterona; se ha demostrado que los dos productos mejoran la supervivencia y que los dos son muy bien tolerados.

Los expertos en cáncer que coordinaron la conferencia de prensa estuvieron de acuerdo en que el producto representa un paso terapéutico adelante. El oncólogo Dr. Jean-Charles Soria, PhD, del Institut Gustave Roussy, París, Francia, quien es copresidente del comité del programa científico, dio que los datos modifican el procedimiento terapéutico.

Dijo: «Creo que el cloruro de radio-223 se convertirá en un protagonista importante en el tratamiento del carcinoma de la próstata».

Otro oncólogo destacado estuvo de acuerdo. «Este es un hallazgo muy importante. Ciertamente modifica el procedimiento terapéutico», dijo el Dr. Michael Baumann, presidente de la European CanCer Organisation (ECCO) y catedrático de radioterapia oncológica en la University of Technology en Dresden, Alemania.

Muy especifico para el tejido óseo

El cloruro de radio-223 funciona liberando pequeñísimas dosis de radiación de gran carga y acción específica —las partículas alfa que son muy letales pero que tienen una penetración corta—. El radio es similar al calcio, por cuanto se fija en el tejido óseo, sobre todo cuando se esta formando hueso nuevo, como ocurre en las metástasis óseas, explicó el Dr. Parker. Esta acción específica libera la radiación en las metástasis óseas y minimiza los efectos adversos, dijo.

El Dr. Parker explicó: «Sólo es necesaria una sola partícula alfa para matar a una célula». «Se minimiza el daño colateral porque estas partículas tienen un intervalo muy pequeño —unos cuantos micrómetros—. Podemos estar seguros de que la lesión será donde debe ser, en las metástasis, y es muy limitada en otras partes».

Hizo hincapié en que los efectos adversos son leves. Consisten en náuseas leves y diarrea esporádica y puede haber un efecto pequeño sobre la médula ósea. Añadió que las características de tolerabilidad son completamente diferentes a las observadas con la quimioterapia y que aunque no se ha comparado directamente el producto en un estudio clínico, «está claro que los pacientes lo toleran mucho mejor que la quimioterapia».

Facilidad de administración

El cloruro de radio-223 es cómodo de administrar y se utiliza en forma ambulatoria, explicó el Dr. Parker. En este estudio, se ha administrado mediante seis inyecciones intravenosas a intervalos de cuatro semanas (50 kBq/kg), hizo notar. El producto es fácil de almacenar y no necesita un envase especial, como en los casos de protección con plomo, pues emite partículas alfa de penetración corta y no las partículas beta de intervalo largo que son emitidas por radiofármacos como el estroncio radiactivo.

Sin embargo, añadió, el cloruro de radio-223 tiene una semivida relativamente breve, de manera que es necesario utilizarlo en las primeras 12 semanas de su fabricación.

El Dr. Wim Oyen, PhD, del Departamento de Medicina Nuclear en el Raboud University Nijmegen Medical Center, quien fungió como comentarista de este estudio, dijo que el compuesto «es eficiente, muy bien tolerado y cómodo de administrar».

La mejora de la supervivencia global observada en este estudio es similar a la observada con otros fármacos en el carcinoma de la próstata avanzado, dijo. El cloruro de radio-223 aumentó 2,8 meses la mediana de supervivencia global; los estudios clínicos previos han demostrado mejoras de 2,4 meses con docetaxel, 2,4 meses con carbitaxel, 3,9 meses con abiraterona y 4,1 meses con la inmunoterapia sipuleucel-T (Provenge).

El Dr. Oyen señaló que el uso más temprano de cloruro de radio-223 podría estar justificado, tal vez incluso en un contexto complementario en pacientes que tienen alto riesgo de presentar metástasis óseas. Explicó que en el caso de los productos emisores de partículas, cuanto más pequeño es el tumor, tanto mejor será el efecto.

Además, señaló que se debieran analizar las combinaciones con otros compuestos, como la quimioterapia.

La mayoría de las personas ignoran los signos de posible cáncer.



La gente a menudo aplaza la consulta con el médico cuando encuentra algún síntoma que advierte sobre la posible presencia de cáncer.

Muchos pacientes aplazan la consulta médica cuando encuentran un signo de cáncer, como un bulto en el seno.

Esa es la conclusión de un informe del Colegio Real de Médicos Generales (RCCP) del Reino Unido, sobre los diagnósticos de cáncer en este país y la etapa en que se encuentra la enfermedad cuando es identificada.

El informe revela que muchos pacientes a menudo consultan al médico tarde, pero también muestra que algunos médicos no reconocen los síntomas de enfermedad sino hasta después de repetidas visitas del paciente.

El estudio revisó datos de más 18.800 pacientes en 1.170 clínicas en Inglaterra.
Y comparó la fase de la enfermedad desde la primera consulta con el médico general hasta su estadio cuando el paciente es referido al especialista para recibir un diagnóstico.

Según el RCCP, 12% de los pacientes aplazan hasta dos meses o más la consulta con el médico general cuando encuentran un signo que advierte de la presencia de cáncer.

Estos signos pueden ser un bulto en el seno, un lunar o sangrado rectal.
Y desafortunadamente, afirma el estudio, cuando algunos de esos pacientes son diagnosticados el tumor ya se ha propagado a otros órganos.

En la mayoría de los casos de cáncer, dicen los científicos, entre más temprano el diagnóstico y el tratamiento mejores probabilidades de tener resultados exitosos en la enfermedad.

Retraso "sorprendente"
Pero los pacientes a menudo esperan una cantidad de tiempo "sorprendente" antes de consultar a su médico.

Y los médicos generales en ocasiones no reconocen algunos de los primeros síntomas de cáncer.

"Esto revela la importancia de comunicar el mensaje al público sobre la importancia de buscar asesoría médica cuanto antes"

"En general, se registró que 12% de pacientes mostraron síntomas durante dos meses o más antes de su primera presentación a la clínica" dice el informe.
"Vimos algunos retrasos sorprendentes vinculados a los síntomas de presencia de la enfermedad".

"Un 12% entre quienes encontraron un bulto en el seno, 26% de los que mostraron cambios en los hábitos de evacuación intestinal y 20% de los que presentaron sangrado rectal retrasaron durante más de dos meses la consulta".

"Esto revela la importancia de comunicar el mensaje al público sobre la importancia de buscar asesoría médica cuanto antes" agrega el informe.

Tal como expresa el doctor Greg Rubin, profesor de medicina general y asistencia primaria en la Universidad de Durham, quien dirigió el estudio, puede haber varias razones detrás de este retraso, por ejemplo, que el paciente no tiene acceso fácil a una clínica.

"Una de las razones es que la gente siente que está haciendo que el médico pierda su tiempo, o no creen que ese síntoma es importante" dice el investigador.
"Estas opiniones son particularmente comunes entre la gente de mayor edad. También puede existir el temor del resultado que tendrá el diagnóstico".

Por otra parte, el informe también encontró que en ocasiones la gente debe consultar al médico general varias veces -hasta cinco- antes de ser referido a un especialista.

"El diagnóstico temprano puede hacer una verdadera diferencia en la supervivencia de cáncer" expresa el doctor Mike Hobday, director de investigación de la organización Macmillan Cancer Support.

"Por lo tanto no sorprende que la mayoría de los casos de cáncer en los que más de 20% de los pacientes debieron consultar al médico tres veces o más antes de ser referidos, mostraron el menor tiempo promedio de supervivencia de la enfermedad".

La mamografía bianual reduce las pruebas de seguimiento inadecuadas y las biopsias.



Según una valoración de los registros del National Cancer Institute que incluyó casi 170.000 pacientes, las mujeres que se someten a mamografía de detección anual sistemática conllevan más riesgo de hallazgos positivos falsos que dan lugar a pruebas de seguimiento innecesarias y recomendaciones de biopsia que las mujeres que se someten a mamografía de detección cada tercer año.

El estudio de cohortes prospectivas, publicado esta semana en Annals of Internal Medicine, determinó que las mujeres que se someten a mamografía de detección anual sistemática tienen una posibilidad de 61,3% de recibir por lo menos un recordatorio falso positivo de carcinoma de mama sospechado cada 10 años en comparación con 41,6% de probabilidades para las mujeres que reciben mamografía de detección bianual.

La Dra. Rebecca A. Hubbard, PhD, investigadora asistente en el Group Health Research Institute, Seattle, Washington, y sus colaboradores del H. Moffitt Cancer Center, Tampa, Florida; la University of Missouri, Columbia; y la University of California, San Francisco, recopilaron estos datos de la experiencia clínica de 10 años de 169.456 mujeres a las que se les hizo seguimiento mediante siete registros de mamografía financiados por el Consorcio de Vigilancia de Carcinoma de Mama del National Cancer Institute.

Los hallazgos al parecer dan credibilidad a la recomendación debatida de la US Preventive Service Task Force en 2009 a favor de la mamografía de detección bianual en mujeres de 50 a 74 años de edad. La comisión cuestionó la norma aceptada de la mamografía de detección radiográfica anual en las mujeres a partir de los 40 años de edad como una estrategia diagnóstica de primera opción para reducir la mortalidad por carcinoma de mama. Su pronunciamiento generó una onda de choque a través de la comunidad médica internacional en relación con el periodo óptimo para realizar la mamografía de detección.

El estudio de la Dra. Hubbard puede encender más este debate: demostró que la posibilidad de que una mujer recibiese una recomendación para biopsia basada en hallazgos positivos falsos era significativamente más alta para la mamografía anual que para la detección sistemática bianual.

La probabilidad a 10 años de una recomendación de biopsia positiva falsa en las mujeres que comenzaron la mamografía anual en su quinto y sexto decenio de vida fue 7,0% y 9,4% respectivamente. El riesgo fue 4,8% a 10 años en las mujeres que comenzaron a recibir mamografía de detección sistemática bianual en su quinto decenio de vida y 6,4% cuando las mujeres iniciaban sus exploraciones anuales en su sexto decenio de vida.

Una proporción un poco más considerable de mujeres sujetas a detección cada dos años recibió el diagnóstico de carcinoma en etapa tardía; sin embargo, la diferencia no fue estadísticamente significativa.

Para los dos grupos de edad, 24,6% de los carcinomas diagnosticados se caracterizaron como de «etapa tardía» en las mujeres que recibían detecciones sistemáticas bianuales en comparación con 21,3% para las mujeres que comenzaron la detección anual en su quinto decenio de vida y 21,9% para las mujeres que comenzaron a recibir la mamografía anual en su sexto decenio de vida.

Los autores señalan: «Por consiguiente, la detección sistemática bianual disminuye los riesgos, pero también puede atenuar las ventajas de la detección sistemática».

En un editorial publicado junto con el estudio, el Dr. Philippe Autier, MD, director del Instituto Internacional de Prevención, Lyon, Francia, puso en contexto el hallazgo de la Dra. Hubbard con la acción de equilibrio entre la eficiencia y la eficacia que siempre parece fomentar el debate para los exámenes de detección ampliamente aplicados.

Escribe: «Considerados en conjunto, los datos disponibles no demuestran que un intervalo de detección más breve evite la enfermedad avanzada o reduzca la mortalidad por cáncer de mama. Sin embargo, como lo demuestran Hubbard y sus colaboradores, un intervalo de detección más breve conduce a más resultados de detección positivos falsos y también pueden llevar a una mayor detección de casos de carcinoma pequeños que no son potencialmente mortales».

El Dr. Autier termina diciendo que la detección sistemática mediante mamografía cada año es menos eficiente que la detección cada dos años.

El estudio fue financiado por donaciones del National Cancer Institute. Varios de los autores recibieron financiación importante del National Cancer Institute y del National Institutes of Health. Un autor refiere recibir pago por la elaboración de programas educativos para Oakstone Publishing.



Referencias:

Ann Intern Med. 2011;155:481-492; 554-555.

La afectación oculta de ganglios linfáticos no influye en el pronóstico de pacientes con carcinoma de mama en etapa temprana.



Investigadores comunicaron recientemente en la versión en línea de Cancer que las metástasis ocultas a ganglios linfáticos axilares no influyen en el pronóstico en el carcinoma de mama en etapa temprana.

El autor principal, Dr. Yun Wu y sus colaboradores en The University of Texas MD Anderson Cancer Center en Houston, dijo que el tema «ha sido debatido en virtud de que algunos estudios han demostrado una disminución de la supervivencia cuando se han identificado metástasis ocultas y otros han mostrado que no hay ninguna diferencia en la supervivencia», y cuando aparecieron diferencias importantes a menudo fueron demasiado pequeñas para ser clínicamente significativas.

Así mismo, dijeron los autores, debido a las diferentes metodologías utilizadas, se dificulta comparar los estudios.

Para el estudio actual, analizaron los datos de 267 pacientes que se habían sometido a disección de ganglios linfáticos axilares entre 1987 y 1995, con valoraciones anatomopatológicas negativas.

En tiempos más recientes se revaloraron todos los ganglios linfáticos disecados en estos pacientes mediante métodos anatomopatológicos intensificados y se determinó que 39 pacientes (15%) tenían metástasis ocultas.

Según los procedimientos normales en ese tiempo, ninguna de las pacientes recibieron quimioterapia sistémica u hormonoterapia, lo cual hizo posible que en la actualidad el grupo del Dr. Wu analizara la evolución natural de la afectación oculta de ganglios linfáticos.

Veinte por ciento de las pacientes con afectación oculta de ganglios linfáticos tenían macrometástasis (> 2 mm), 40% tenían micrometástasis (0,2 mm a 2 mm) y 40% tenían células tumorales aisladas (< 0,2 mm).

La mediana de seguimiento para todas las pacientes fue 15,7 años. Treinta pacientes (11%) fallecieron por la enfermedad y 77% (29%) fallecieron por otras causas. La mediana de seguimiento para las pacientes que permanecieron vivas cuando se realizó el análisis fue 17,8 años.

No hubo ninguna diferencia en la supervivencia sin recidiva o global entre las pacientes sin afectación de ganglios linfáticos y las pacientes con metástasis ocultas. Tampoco se observó ninguna relación entre la supervivencia y el tamaño de las metástasis.

Los investigadores hacen notar que esto contrasta con un estudio reciente del Memorial Sloan-Kettering Hospital de Nueva York en el que se utilizaron métodos similares. Sin embargo, señalan que este estudio comprendió pacientes con tumores más grandes, más metástasis y más pacientes con múltiples ganglios linfáticos afectados.

Según el Dr. Wu y sus colaboradores, los resultados del estudio actual «contribuyen a la serie creciente de estudios publicados que indican que las metástasis a ganglios linfáticos ocultas identificadas mediante métodos anatomopatológicos intensificados en pacientes con carcinoma de mama en etapa temprana pueden no ser biológica o clínicamente importantes».



Referencias:

http://bit.ly/rkn1Nj

La detección de carcinoma ovárico no evita muertes .



La detección sistemática de carcinoma ovárico no parece reducir la mortalidad por la enfermedad; además, las pruebas de detección positivas falsas pueden causar complicaciones innecesarias, según los nuevos hallazgos del estudio de Detección de Cáncer de Próstata, Pulmón, Colorrectal y Ovárico (PLCO).

La Dra. Saundra S. Buys, del Huntsman Cancer Institute, University of Utah Health Sciences Center, Salt Lake City, y sus colaboradores del equipo del proyecto PLCO comunicaron sus hallazgos recientemente en JAMA.

Según los investigadores, los síntomas de carcinoma ovárico en general son inespecíficos, lo que significa que el carcinoma de ovario no se suele diagnosticar hasta una etapa avanzada, cuando ya conlleva una supervivencia a cinco años de casi 30%. Por consiguiente, la detección de carcinoma ovárico en una etapa tiene el potencial de mejorar el pronóstico, sobre todo porque cuando está circunscrito solamente a los ovarios tiene una tasa de supervivencia cinco años más alta de 92%.

En el estudio actual, los investigadores asignaron de manea aleatoria a 78.216 mujeres de 55 a 74 años de edad para someterse a detección anual o tratamiento habitual en 10 centros de detección sistemática en Estados Unidos entre noviembre de 1993 y julio de 2001.

Las pacientes del grupo sujeto a detección fueron sometidas a detección anual mediante la determinación de CA-125 durante seis años y ecografía transvaginal durante cuatro años. Las pacientes del grupo de control recibieron atención médica habitual pero sin detección de carcinoma ovárico. En todas las participantes se efectuó seguimiento para diagnóstico de cáncer durante 11 a 13 años.

De las participantes, 212 mujeres del grupo de detección presentaron carcinoma ovárico (5,7/10.000 años-persona) y 176 mujeres (4,7/10.000 años-persona) presentaron carcinoma de ovario en el grupo de control, lo cual no fue significativamente diferente.

La detección sistemática no tuvo ninguna ventaja en la reducción de la mortalidad. En el grupo con detección se presentaron 118 fallecimientos como resultado del carcinoma ovárico (3,1/10.000 años-persona) en el grupo con la intervención y 100 muertes (2,6/10.000 años-persona) en el grupo con el tratamiento habitual (riesgo relativo para la mortalidad: 1,18; intervalo de confianza del 95%: 0,82 a 1,71).

Las muertes por otras causas, con exclusión de carcinoma ovárico, colorrectal y pulmonar, fueron equivalentes entre los dos grupos.

Además, la detección sistemática dio por resultado una gran proporción de complicaciones después de procedimientos quirúrgicos. De 3.285 mujeres con resultados positivos falsos, 1.080 fueron objeto de seguimiento quirúrgico y de ellas 163 presentaron por lo menos una complicación importante (15%), ascendiendo a 222 el total de complicaciones importantes diferentes, lo cual se reflejó en una tasa de 20,6 complicaciones por 100 intervenciones quirúrgicas.

Las mujeres del grupo con la intervención también tuvieron más frecuencia de ovariectomía que las mujeres del grupo con el tratamiento habitual. Utilizando los datos de 22.955 y 22.542 mujeres que respondieron al cuestionario complementario de los grupos con la intervención y de control, respectivamente, 1.771 mujeres del grupo con la intervención (7,7%) se sometieron a ovariectomía en comparación con 1.304 (5,8%) del grupo de control.

El Dr. Buys y sus colaboradores terminan diciendo: «La detección sistemática anual de carcinoma ovárico, según se llevó a cabo en el estudio PLCO con determinación de CA-125 y ecografía transvaginal simultáneas, no reduce la mortalidad específica de la enfermedad en mujeres con riesgo promedio de carcinoma ovárico pero aumenta los procedimientos médicos invasivos y los daños relacionados».

Según los investigadores, es posible que si se utilizaran en forma diferente, la determinación de CA-125 y la ecografía transvaginal tienen la potencialidad de ser útiles. Por ejemplo, el valorar los cambios de las concentraciones del CA-125 en el curso del tiempo, en vez de utilizar un solo valor de CA-125 como fue el caso en este estudio, puede permitir la detección de neoplasias malignas en una etapa más temprana, cuando es posible su curación, señalan los autores.

Sin embargo, por el momento no hay datos provenientes de otros estudios clínicos que apoyen este enfoque. Los autores añaden que «incluso un programa optimizado de detección sistemática anual puede ser insuficiente para detectar neoplasias malignas en una etapa tan temprana que se pueda reducir la mortalidad».

El estudio fue financiado por The National Cancer Institute y el Intramural Research Program of the Division of Cancer Epidemiology and Genetics del National Cancer Institute, National Institutes of Health. Un autor del estudio declaró una relación económica con Human Genome Science Inc. Los demás autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Referencias:

JAMA. 2011;305:2295-2303.

Mayo Clinic informa nuevo descubrimiento de prueba no invasiva para cáncer de páncreas.




El cáncer de páncreas tiene una de las mayores tasas de mortalidad entre todos los tipos de cáncer y, de sobre las 43.000 personas diagnosticadas anualmente en Estados Unidos con esa enfermedad, más de 94 por ciento muere dentro de los primeros cinco años desde el diagnóstico. Una razón para tan alta cantidad de muertes es la carencia de métodos de detección eficaces para descubrir pronto la enfermedad. Los científicos de Mayo Clinic, en su afán por intentar adelantarse a este tipo mortal de cáncer, creen ahora haber encontrado una nueva manera de comprobar la presencia de cáncer de páncreas en los pacientes con una prueba de ADN en muestra de heces. La investigación se presentó durante las conferencias de la Semana 2011 de las enfermedades digestivas, realizada en Chicago.

"A través del cáncer de colon, se sabe que es posible detectar algunas firmas moleculares de cáncer y pre-cáncer; por ello, nos interesaba hacer el intento de determinar si se podía hacer lo mismo con el cáncer de páncreas, específicamente con una muestra de heces", comenta el Dr. John Kisiel, gastroenterólogo de Mayo Clinic que presentó los resultados del estudio.

El estudio se concentró en detectar metilaciones en las muestras de heces de 127 pacientes, de los cuales 60 tenían el diagnóstico de cáncer de páncreas y 67 no lo tenían. La metilación es un tipo de modificación del ADN que se vincula fuertemente al cáncer y pre-cáncer. El equipo de investigación deseaba comprobar si era posible detectar confiablemente cualquier tipo de metilación del gen en las muestras de heces de los participantes en el estudio diagnosticados con cáncer de páncreas.

"Descubrimos que era posible detectar confiablemente un marcador en ambas muestras tisulares y en las heces de los pacientes afectados con cáncer de páncreas, el cual se comparaba favorablemente con otro tipo de marcador que es la mutación del gen llamado KRAS", acota del Dr. Kisiel. "Al examinar ambos marcadores juntos, la exactitud combinada de ambos era bastante mejor que la de cualquiera de ellos por separado". El marcador metilado (llamado BMP3) y los genes KRAS mutados, en general, se detectaron en 70 por ciento de los participantes en el estudio que padecían cáncer de páncreas.

La detección logró descubrir los marcadores en todas las etapas del cáncer y ubicaciones dentro del páncreas. Estos resultados podrían llevar a detectar el cáncer de páncreas antes, lo que aumentaría significativamente la tasa de supervivencia de los afectados. Además, los exámenes de heces no son invasivos y los pacientes pueden recoger la muestra en su casa para luego enviarla al médico, sin necesidad de acudir al consultorio o clínica.

Los científicos, en última instancia, esperan extender el primer estudio para crear medios eficaces de detección en heces para todos los tipos de cáncer que afectan al tracto gastrointestinal. "Ahora se puede detectar confiablemente el marcador de metilación en las heces, sabiendo que está presente en el cáncer en etapa curable y que se han encontrado marcadores similares en el pre-cáncer", dice el Dr. Kisiel. "Esto nos lleva a intentar comprobar más muestras tumorales de los pacientes a fin de encontrar otros marcadores diagnósticos de este tipo para que sea posible desarrollar un panel de marcadores capaz de cubrir todos los tipos de cáncer y pre-cáncer en el tracto gastrointestinal completo".

Se descubre una nueva mutación de un gen de alto riesgo para el carcinoma ovárico .



Un equipo de investigadores en el Reino Unido ha descubierto una nueva mutación genética que aumenta el riesgo de carcinoma ovárico, según se comunicó recientemente en la versión en línea de Nature Genetics.

En la población general, el carcinoma ovárico afecta a casi una de cada 70 mujeres para el tiempo en que llegan a los 80 años de edad.

La mutación del gen RAD51D recién descubierta en una mujer incrementa el riesgo a una de cada 11.

Esta proporción es un poco menor que el incremento del riesgo que conllevan las mutaciones de BRCA las cuales se descubrieron en la década de los noventa. Una mujer portadora de la mutación del gen BRCA1 tuvo posibilidades de cinco en 10 de presentar carcinoma ovárico, en tanto que una mujer con una mutación del gen BRCA2 tiene una posibilidad de dos en 10.

Las mutaciones del gen BRCA también incrementan el riesgo de carcinoma de mama, pero la nueva mutación del gen RAD51D no está vinculada en grado importante a un incremento del riesgo de carcinoma de mama; al parecer aumenta sólo el riesgo de carcinoma ovárico. Además, se identificó en mujeres que resultaron con pruebas negativas para las mutaciones de BRCA.

El descubrimiento de las mutaciones de BRCA condujo a realizar pruebas genéticas y de asesoramiento, así como análisis de las posibles intervenciones, incluidas la ovariectomía. Es posible que el nuevo descubrimiento siga un camino similar.

Los investigadores británicos estiman que se contará con una prueba para la mutación del gen RAD51D «al cabo de algunos años».

La autora principal Dra. Nazneen Rahman, PhD, jefa de genética y epidemiología en el Institute of Cancer Research y la Royal Marsden NHS Foundation Trust, Sutton, Reino Unido, dijo: «Las mujeres con un defecto del gen RAD51D tienen una posibilidad de 1 en 11 de presentar carcinoma ovárico. Con este grado de riesgo, las mujeres pueden querer valorar que se les extirpen los varios después de tener niños, para evitar que se presente el carcinoma ovárico».

La Dra. Rahman dijo en una declaración: «También hay una verdadera esperanza en el horizonte de que se contará con fármacos específicamente dirigidos al gen. Además de identificar la mutación del gen, su equipo comunicó la investigación de laboratorio que muestra que las células con una mutación del gen RAD51D son muy sensibles al tratamiento con un inhibidor de poli-ADP-ribosa polimerasa (PARP) ―90% de estas células murieron después de la exposición al fármaco, en comparación con sólo 10% de las células con el gen RAD51D completamente funcional―. Sin embargo, los investigadores resaltan que es necesario poner a prueba este hallazgo de laboratorio en estudios clínicos.

Los inhibidores de PARP, tales como iniparib y olaparib, fueron concebidos para dirigirse a neoplasias malignas causadas por defectos de los genes BRCA1 y BRCA2 y ya han mostrado algunos resultados favorables en el tratamiento del carcinoma ovárico y de mama. Sin embargo, algunos resultados recientes en el carcinoma de mama fueron desalentadores y hasta el momento no se comercializa ningún inhibidor de PARP.

Datos sólidos

El Dr. Maurie Markman, profesor de oncología ginecológica en University of Texas M.D. Anderson Cancer Center, en Houston, dijo: «Este es un estudio muy interesante y proporciona pruebas sólidas de otro gen que interviene en un incremento del riesgo genético de carcinoma ovárico».

Dijo a Medscape Medical News: «La frecuencia de esta anomalía genética en la población general al parecer es más baja que la de BRCA1 y BRCA2 y el riesgo global de carcinoma ovárico no es tan grande como el comunicado para estas anomalías previamente reconocidas. Sin embargo, el motivo propuesto por el que este defecto genético al parecer aumenta el riesgo de carcinoma ovárico (alteraciones de la reparación de ADN) es similar al de BRCA1 y BRCA2».

El Dr. Markman explicó: «Los estudios preclínicos que señalan una repercusión favorable de la inhibición de la enzima PARP indican que las mujeres con carcinoma ovárico avanzado o recidivante que poseen esta anomalía genética pueden obtener una ventaja clínica tras la administración de esta novedosa clase de fármacos antineoplásicos». «Será importante que otros grupos de investigación confirmen estos hallazgos interesantes».

Algunas familias con alto riesgo

Para su estudio, los investigadores británicos identificaron 911 casos de familias con carcinoma de mama y ovárico y los compararon con 1060 sujetos de control. Las familias con carcinoma ovárico y de mama tuvieron por lo menos un caso de carcinoma de mama y por lo menos un caso de carcinoma ovárico, todos los cuales fueron negativos para las mutaciones de BRCA1 y BRCA2.

El equipo de investigadores identificó a ocho mujeres con la mutación del gen RAD51D entre los 911 casos y sólo uno de entre los 1060 individuos de control (p = 0,001).

Sin embargo, las mutaciones no tuvieron una distribución igual en la serie, observan los investigadores. Informan que hubo una mayor prevalencia en las familias con más de un caso de carcinoma ovárico. Se identificaron cuatro mutaciones en 235 familias con dos o más casos de carcinoma ovárico (p = 0,005) y se detectaron tres mutaciones en 59 familias con tres o más casos de carcinoma ovárico (p = 0,0005).

Los investigadores también valoraron la mutación en muestras de 13 familiares en las familias extendidas de aquellas con más de un caso de carcinoma de ovario. «Esto reveló que cinco de cinco individuos afectados por carcinoma de ovario o de mama portaban la mutación familiar, en tanto que seis de los ocho familiares no afectados no eran portadores de la mutación familiar».

Añaden: «Se identificaron otras neoplasias malignas diversas en los familiares, tales como carcinoma pancreático, prostático y colorrectal». «Sin embargo, se desconocen los antecedentes de mutación y se necesitarán estudios adicionales para valorar si las mutaciones del gen RAD51D predisponen a otras neoplasias malignas».

El estudio fue financiado por Cancer Research UK. Los investigadores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. El Dr. Markman declara recibir donaciones de Eli Lilly y de prestar sus servicios como asesor o consultor a Genentech, Celgene, Tibotec y Boehringer Ingelheim.

Referencias:

Nat Genet. Published online August 7, 2011.